martes, 31 de enero de 2012

Orientaciones y sentidos

Todas las personas nos solemos cuestionar cuál es el sentido de nuestra vida o el de la humanidad en sí, o el porqué de todo lo que existe (salvo que seas un autista que te da todo igual o seas un fanático soberbio). Supongo que a la mayoría nos pasó en la adolescencia, donde al poder abstraer y ver todo de otra manera, comenzamos a darnos cuenta que existimos en este universo gigantesco que no tiene piedad de nosotros al hacernos conscientes que somos algo y a la vez nada en él.


"Estar consciente es un tormento" dice una canción que conozco, y es muy cierto a veces. Dudamos de quiénes somos, qué somos, a dónde vamos, de dónde venimos, de qué está hecho el mundo y demás cuestiones que no tienen una respuesta muy sencilla. Todos para evitar no desesperarnos o ser unos infelices durante toda nuestra existencia consciente, tendemos a usar distintas vías u opciones para aliviar nuestras tensiones ¿Cuáles? Bueno, varían, y van desde aturdirse con música hasta filosofar, charlar con los demás para encontrar una base en común sobre la cual sostenernos de pie aunque sea por un rato o dormirnos con drogas, esquivar cuestiones que nos obligan a elevarnos de nuestra vida cotidiana, callar o insultar al que hace dudar, refugiarnos la rutina, tener un credo, defender ciertos valores, etc. etc. etc.


Es por esta razón que muchas personas son reacias a dejar de lado sus creencias o valores. ¿Qué si de repente lo que usaron como guía o sentido para avanzar en la vida es una mentira o no permite obtener o alcanzar lo esperado o prometido? La persona va a sentirse patética, con tiempo desperdiciado y confundida, muy confundida, a tal punto de quizá sentirse frágil y débil ante un universo que puede pisotearla en cuestión de segundos y aún así dejarla con vida existiendo.


Es como si a un rey se le viniera abajo su imperio, como si a un artesano le destruyeran una obra a la que estuvo años dedicándole su trabajo y esfuerzo, y es como si de repente a uno lo despojaran de su nombre o su rostro. Es una desestructuración, un quiebre, una crisis y un cambio que realmente sufrimos.


Nos descolocamos y quedamos atónitos al preguntarnos el porqué, cómo, dónde y cuándo de las cosas. Todos tenemos una forma de ver el mundo, y por tanto de actuar y sentir respecto a él, al igual que sobre nosotros mismos y los demás, solamente que a veces estamos tan acostumbrados que no nos damos cuenta, o justamente, no hemos revisado esas significaciones ya sea por temor o por falta de necesidad (u otros motivos).


Las personas quedan realmente tildadas o paralizadas al reveer sus vínculos con una persona, al pensar si eligió el trabajo correcto, si está casada con la persona que cree la indicada, al preguntarse quién es más allá de su nombre, al darse cuenta que el universo es generoso con nosotros y sigue dándonos una constancia que podría acabarse en un instante con nuestra inexistencia, ¿y esto por qué? Porque todo de repente nos parece desconocido, extraño, nos da vértigo, nos sorprende. ¿Esto siempre es malo? Para nada, algunos se alegran de darse cuenta que existen, otros maduran tomando conciencia sobre ellos, los demás y todo lo que les rodea, aunque obviamente hay personas que se sienten nada y hasta creen que la vida por ejemplo no tiene sentido.


¿Cuál es el sentido de la vida? Bueno, depende de cada persona, tanto porque pueda descubrirse, o tanto porque se pueda crear supongo. Personalmente creo que uno puede darle más de un sentido a su vida, con metas y objetivos que uno se propone, con una utopía que no se deja alcanzar y que avanza huyendo de nosotros, pero que al mismo tiempo nos hace caminar. De hecho, muchas cosas se disfrutan mientras se intentan alcanzar, completar o realizar más que cuando se finalizan o concretan, ¿no? Si tuviéramos todo, si todo ya fuera, si nos rodeara lo acabado o finalizado, ¿con qué nos entretendríamos? ¿qué cosa ocuparía nuestro tiempo? ¿qué nos haría falta realizar? La verdad no tendría mucho chiste mirar el techo sin nada que hacer.


Si el sentido de tu vida es bien claro o al menos aspirás a él, ¡intentalo! No quiero sonar a esos libros de auto-ayuda que para mí son porquería como ya he dicho, pero es la verdad: para realizar algo, hay que estar motivado, hay que tener una estimulación propia, un motivo, un propósito, un fin a alcanzar, y eso se puede por uno mismo, aunque quizá a veces necesitemos una ayudita externa. Ahora, si te creés un inútil, una porquería, y que encima tenés mala suerte y que sos feo te tengo una mala noticia: no vas a llegar a nada y las cosas no caen del cielo, salvo que así lo veas porque creas en fuerzas cósmicas equilibrantes, pero quedate esperando, a ver cuánto avanzás.


No voy a afirmar que a veces parece que las cosas que hacemos, sentimos y pensamos respecto a nuestras orientaciones y significaciones de las cosas de la vida son siempre firmes y claras: de hecho muchas veces dudamos de lo que creemos, significamos, hacemos y demás, pero siempre vamos a tener alguna convicción interna de que al menos alguuuna cosa por ahí vale la pena, por más insignificante o tonta que parezca. Y significamos TODO: desde un vaso de agua hasta las estrellas que vemos en el cielo nocturno.


Ahora, si el sentido de tu vida por ejemplo es una persona en particular, tu profesión o tu rutina: preocupate, y MUCHO, porque reducir todo a una cosa, apostar todas tus fichas a esa sola cosa, es una jugada arriesgada donde podés perder todo, ya que si cambia o la perdés de alguna forma, chau: te querés morir, y tiene todo el sentido del mundo que quieras hacerlo o que al menos así lo sientas. Y así surgen las críticas: los caminos que nosotros tomamos, de cuáles nos desviamos y cuáles ni siquiera comenzamos a recorrer.


¿Qué se hace? Se revisan las cosas que uno valora de manera quizá exagerada o compulsiva, ¿para qué? Para cambiar uno, porque si cambiamos nuestras creencias y valoraciones (no digo que no cueste ni digo que sea instantáneo), afectamos a nuestros sentimientos, pensamientos y acciones. Y así, en lugar de dar vueltas en un desierto muertos de sed, dolor, hambre y/o cualquier sensación desagradable que quieras agregarle a esa lista imaginaria, podrías avanzar hacia una dirección, quizá sin saber a dónde llegues realmente, pero al menos darías cada paso de manera firme, dudando menos, y al menos jugándotela por una nueva dirección que a algún lado te va a llevar, salvo que quieras caer presa de buitres que te van a comer cuando te mueras (?).


¿Conclusión? Todos estamos en un desierto gigante, hasta quizá a veces crucemos a algunas personas que nos van a acompañar o de lejos veamos a otras yendo hacia distintas direcciones. Algunas quizá tengan una brújula, otras un mapa, y otras unas buenas raciones de agua, ¡o todo o nada de eso! Pero al fin y al cabo, todos estamos hallando nuestro lugar y nuestro destino en este enorme lugar que es la vida.

sábado, 14 de enero de 2012

"τὰ πάντα ῥεῖ" / "Todo fluye"

"Πάντα ῥεῖ καὶ οὐδὲν μένει", "todo fluye, nada permanece" dijo Heráclito, filósofo griego pre-socrático en referencia al tiempo.


El tiempo: aquello que siempre tenemos presente y aquello que muchas veces no, ya sea porque nos distraemos o porque se nos hace evidente ante cualquier sentido. El ser humano es básicamente el único ser existente conocido que tiene una dimensión temporal que lo condiciona y determina. Muchos olvidan la importancia que tiene el tiempo en sus vidas, y básicamente en esto que escribo quiero recordar cuántas cosas tienen relación directa con él.


Básicamente las personas tendemos a organizar nuestra vida (formalmente) en segundos, minutos, horas, días, meses, años, décadas o simplemente ratos. El problema es que las personas siempre dicen "me voy a levantar a las 10 de la mañana", "hoy es un domingo como cualquiera", "el año pasado fue parecido", y cuando lo planteo como un problema es por el simple hecho de que las personas comparan dos sucesos si tienen al menos una posible relación cronológica, siendo que cada momento o instante es básicamente único, por más que comparta algo con el anterior, que quién sabe cuándo comenzó o terminó exactamente. 


Un momento de silencio es más que un momento: son micromomentos que podemos dividir hasta donde queramos o se nos ocurra, una canción, por más que la repitas más de una vez inclusive son dos momentos totalmente distintos que quizá creíste similares por estar contemplando o disfrutando de una manera similar cierto momento o instrumento. 


Cuando ves a una persona pasás muchos instantes con ellas, pero las personas muchas veces tienden a reducirlo con expresiones como "estuve dos horas", "estuve todo el día", básicamente usan expresiones muy pobres o imprecisas sobre lo que realmente vivieron. Por ejemplo, si fueran más detallistas dirían "hablamos de esto y luego hubo una pausa, luego sonrió. Al rato, de repente me sentí cómodo con la persona, y al instante se me cruzó un pensamiento" y la historia puede seguir por un bueeen rato. Pero aún así, ¿estarían siendo específicos? No, por el simple hecho de que también estarían omitiendo instantes quizá imperceptibles o no muy fáciles de recordar, pero bueno, nadie enloquece en ser tan específico, ¿no?


Muchos usan frases populares tales como "con el tiempo se te va a pasar", "vos esperá un rato", "no te pongas ansioso", "el futuro nadie lo sabe", "no vivas de tu pasado". Sin darse cuenta, evocan la condición histórica y cronológica de las personas, porque básicamente nuestro esquema mental es pasado, presente/momento actual y futuro, siendo que nunca sabemos realmente cuándo el pasado se convirtió en presente, cuándo el futuro se hizo pasado y bla bla bla. El fluir del tiempo hace que las personas se conozcan, se quieran, se odien y se olviden, y hacen que nazcan, crezcan, dejen su marca en el mundo y perezcan. También hace que algunas cosas duren para siempre, y otras que no tengan siquiera un testigo de que existieron, solamente él: un fluir silencioso y cruel que es muchas veces injusto.


El tiempo hace que las personas se pongan ansiosas y desesperen, hace que muchos aprovechen al máximo su vida si tienen algún ultimátum o alguna "bomba de tiempo" en sus vidas. También hace que las personas aprendan de sus errores haciendo memoria o que echen de menos a alguien al transcurrir cierto período alejado o incomunicado de tal o cual forma con el otro ser. Lo más evidente de que él está como si fuera un flujo constante que no tiene piedad, es que crecemos y envejecemos: un árbol crece metros y da sus frutos, nosotros crecemos varios centímetros o a veces nos damos cuenta que el fuerte ya se está debilitando. Vemos edificios en nuestra cuadra que antes no estaban y reconocemos que algunas cosas no tienen el mismo sabor que solían tener. 


El tiempo además nos convierte en expertos o profesionales, y nos permite reorganizar nuestros sentimientos y pensamientos, es una base para que las relaciones entre personas se sostengan y pueden desarrollarse o modificarse, y dicen también que es una cura para el rencor y un auxilio para el perdón. Algunos tienen angustia, pánico, miedo de aquello que alguna vez fue y que puede llegar a ser, o aquello que es una novedad que podría recaer sobre ellos. Nos torna inseguros y dudosos, y nos hace especular en algún que otro momento qué va a pasar con cierta persona, con cierto país, con ciertos acontecimientos mundiales. Entonces, ¿qué hacen las personas para ganar tiempo, prepararse y/o estar seguras? Utilizan pronósticos, intentan adivinar, anticipar, imaginan, deducen del presente lo que el futuro podría ser, estiman, se preparan para las posibles cosas a suceder.


Nuestro carácter, nuestras expresiones, nuestra forma de caminar, nuestros amigos: todo ello que está tanto en nuestra parte más profunda como superficial de nuestra personalidad fue moldeado por el tiempo, ya sea por una sola experiencia que bastó como un conjunto de cosas insignificantes que nos colmaron la paciencia y nos marcaron para siempre. Lo transitorio y lo sempiterno también se hacen presentes, y muchas veces rogamos que las cosas terminen por favor de una vez, y otras querríamos que duren aunque sea un poquito más. También los viajes al pasado y las visiones del futuro: cosas que desde la antigüedad entretenían y confundían a muchos hombres en este mundo, y que hasta hoy día parecen tener su influjo inmutable.


Obsequios, souvenirs, fotos, cartas, ¡testigos que son puramente para recordarnos que alguna vez estuvimos o tuvimos relación con algo! De ahí la nostalgia, el intentar viajar al pasado recordando aquello que ya no es, o que actualmente es pero no como solía, o que va a dejar de ser, ¿no? Por el otro lado: pronósticos, planes a futuros, metas, objetivos, orientaciones vitales de personas que están tercas en creer que van a vivir y respirar de manera constante, para poder vivir aquello que creen que pueden alcanzar mientras sigan vivas. Y ni hablar de la Historia, ciencia que busca conocer los orígenes, dónde, cuándo, cómo y porqué sucedió tal o cual cosa que posiblemente influyó de alguna u otra manera en el presente, o cómo un acontecimiento específico pueda llegar a afectar a largo plazo.

No puedo escribir todo aquello que el tiempo representa y significa en nuestras vidas, pero al menos gasté (¿o invertí?) algo del mío para tenerlo presente. Irónico, ¿no?

jueves, 12 de enero de 2012

Notas sobre los sentimientos

Oh, ¡los afectos! Esas cosas tan curiosas y naturales que hacen que los seres humanos sean vapuleados de manera seguida. En esta entrada no pienso hacer una especie de clasificación de los afectos (porque es difícil y relativa) ni tampoco pienso dar grandes definiciones, sino simplemente expresar ciertas características que ellos poseen y la importancia que tienen para nuestras vidas. 

En general se dividen entre emoción y sentimiento, siendo las emociones intensas, breves e inestables y los sentimientos tenues, firmes y duraderos. Todos podemos experimentar ambas cosas alguna vez en nuestras vidas y darnos cuenta de ello sin siquiera pensarlo: un ataque de ira que saca de las casillas hasta el sentirte bien junto a alguien son ejemplos más que obvios.

Ahora, ¿qué postura tienen los seres humanos ante los sentimientos? Bueno, hay varias y voy a dar ejemplos:

- Personas "apasionadas": Viven con sentimientos a flor de piel y su estado de ánimo influye mucho en lo que hagan o no hagan en sus vidas. Generalmente son personas que confían mucho en sus sensaciones y tienden a vivir ensoñadas en ellas. Este tipo de personas se asocian a afectos bondadosos o intensos, que producen agrado.

- Personas "viscerales": Son aquellas como las primeras, pero en sentido más negativo, debido a que obedecen más a instintos o reacciones muy violentas, como las personas impulsivas o agresivas.

- Personas "frías": Se hacen las indiferentes ante el llamado de atención que más de un afecto suelen hacer, y se la pasan racionalizando o intentando mantener en algún molde o lugar específico los sentimientos y emociones. Lo hacen como una posible defensa ante el miedo al descontrol en caso de dar rienda suelta a sus afectos, como también puede ser porque son tan sensibles que no podrían soportar experimentar ciertas sensaciones o experiencias afectivas. Pueden tanto reprimir como elaborarlos de alguna forma, como pensando mucho sobre un asunto o desquitándose cada tanto de una manera bastante intensa.

- Personas "promedio": Son aquellas que saben que están allí, los admiten, los experimentan, pero no se dejan llevar totalmente puesto que utilizan también la contemplación o la reflexión para saber qué estímulo los produjo, o si tienen algún sentido en su persona. La mayoría eligen vivir los afectos agradables e intentar abandonar los desagradables (o al menos evitarlos lo más que puedan).

Otra cosa a agregar de los afectos es que muchos son rudimentarios y otros más complejos, siendo los primeros por ejemplo reacciones ligadas a la supervivencia, y siendo los más complejos aquellos propiamente humanos por la influencia de la voluntad, el pensamiento o la libertad. ¿Se influyen? Obviamente: un afecto puede estimular o facilitar otros (el rencor influyendo a la ira y el odio), además que algunos pueden suprimir/convertir otro u otros por su predominio o intensidad (una admiración que lleva a una tristeza, anulando una alegría).

Obviamente todos tenemos una capacidad de emocionarnos y sentir, y es más que algo físico-químico, puesto que en esos asuntos no es fácil saber qué es causa-consecuencia respecto a glándulas y estímulos, y lo psicológico además influye (lo siento niega-mentes, pero es un hecho).

Lo que el mundo hace es conmovernos, pero de acuerdo a nuestros límites, ya que los sentimientos no vienen de afuera: si lo pensamos bien, vienen siempre de adentro, y el afuera solamente los despierta o estimula, y a veces nosotros optamos por mantenerlos o intensificarlos de alguna que otra manera.

Lo que es curioso e irónico es que las personas muchas veces consideran a los afectos como parásitos que nos molestan o que se alimentan de nosotros, que son indomables y que arruinan la vida: qué triste que la gente tenga una concepción tan pobre de los mismos. ¿Acaso los afectos no son parte de nosotros y los llevamos dentro toda la vida? ¿Qué si los afectos existen por justamente tener un propósito o sentido para ser experimentados? ¿Por qué negar ciertas partes de nuestro ser? ¿Qué acaso los afectos no son influidos por nuestras creencias o decisiones por ejemplo?

Si alguien cree en Dios, les aseguro que lo siente a diario o cuando lo llama en su ayuda, cuando alguien está enamorado le agrada realmente estar con la otra persona, cuando alguien se entera que lo que comió tenía un condimento que le daba asco va a sentir repulsión o hasta náuseas, y aquel que crea que va a morir se va a angustiar por un buen rato. ¿Qué quiero decir con esto? Fácil: los afectos sí son influibles, no todos y no por los mismos "métodos", pero lo son. ¿Pero esto significa que los afectos se crean? No: ya están en nuestro interior predispuestos, pero nosotros los despertamos o modificamos.

Si una persona tiene afectos que surgen misteriosamente es muchas veces preocupante y confuso, debido a que las cosas que surgen de la nada o sin saber el por qué (como un ataque de alegría o tristeza por ejemplo) son para dudar, y posiblemente la persona no sepa reconocer qué le produjo dichas experiencias. Los factores pueden ser desde un recuerdo que no sabe que está viviendo hasta una creencia implícita que está rigiendo en su vida. De hecho,  muchas personas al reflexionar (sin abusar del pensamiento, aclaro) se dan cuenta qué las hace sentir mal y muchas veces pueden solucionar la desagradable o misteriosa experiencia.

Algo más a agregar también puede ser que los afectos tienen un surgimiento por tal o cual razón, y que algunos surgen espontáneamente u otros llevan su tiempo, dependiendo de cuán sensibles seamos y cuánto nos "permitamos" vivirlos. Luego de su "surgimiento" muchas personas comienzan a aceptarlos o negarlos, y luego con el tiempo y la conexión que se tenga con aquello que nos "inspira" ese afecto se ve cómo va mutando ese afecto (generalmente ligados a otros).


Muchas personas se sienten humilladas o avergonzadas de las distintas experiencias que viven (qué irónico, sienten sobre sus sentimientos), pero se olvidan que todos, por condición de humanos, experimentamos básicamente lo mismo. Con "experimentamos básicamente lo mismo" expreso que al menos yo no estoy de acuerdo que cada uno experimente distinto ciertas cosas, y de hecho se ve una universalidad a la hora de expresar afectos con otro ser humano y los gestos que una persona hace patentes cuando son afectadas por el mismo estímulo. Dependerá la intensidad o la significación que se de, pero algunas cosas indiscutiblemente emocionan a mucha gente de la misma manera (la adrenalina de un recital, un enamoramiento, que alguien nos saque la paciencia y nos de ganas de golpearlo, etc.).


Como esto no es un manual del funcionamiento del ser humano o algo así, sino simplemente apuntes/notas/reflexiones, no pienso dar consejos "profesionales" ni nada por el estilo, simplemente hacer recordar a las personas que es bueno considerar una parte de ellas y no negarla (por más que cueste o sea conveniente), porque eso lleva a muchos problemas (desde sentir angustia, una molestia, cargo de conciencia, etc.). 


Lo que sí hay que admitir es que obviamente ciertos afectos van a surgir ante ciertas situaciones, y no se los puede evitar o "controlar". Pero si surgen, insisto, es justamente porque quizá era realmente necesario y no por ser una exageración o invento personal (que van desde timidez, vergüenza, rencor y demás). Admitamos también que socialmente algunos afectos son mal vistos o incómodos a la hora de expresarlos, y nos "educamos", considerando que muchos son incorrectos/malos/desubicados. 


Agrego que es increíble también cómo las personas se torturan con culpa o auto-desprecio por sentir tal o cual cosa, o culpando a los afectos como si fueran seres molestos que manipulan y dan vueltas, en lugar, por ejemplo, de intentar reconocer el por qué están experimentando lo que les sucede. Si ahora nada te conmueve o te da todo igual: realmente preocupate (y mucho).


Además, personalmente sostengo que los afectos siempre tienen un sentido o propósito, y que no aparecen de la nada porque sí, como un capricho: tarde o temprano se sabe qué los produjo o por qué aparecieron para advertirnos algo que nos sucede, salvo que la persona tenga algunos problemas (de hecho hay patologías ligadas a los afectos como histeria, depresión, trastorno bipolar y demás).


Termino con algunos ejemplos para aplicar todo lo que expuse:


1) Una persona te cae bien y es tu amiga, bien, ¿por qué? Respuesta más común "porque así se dio". Muy bien, respuesta aceptable pero floja. Muy posiblemente será porque hay una empatía que se cree mutua y que ambas personas deciden mantener, siendo fieles a la misma, aceptándola como parte de su ser. La atención y dedicación que tengamos con esa persona respecto a quererla también influyen a mantener o estrechar vínculo con ella, y uno no quiere abandonar eso, salvo que surja algo sorpresivo o desestructurante, como una discusión (y ahí van a influir la voluntad y valoraciones de ambas personas).


2) Supongamos que perdiste a un ser que quisiste, ¿por qué la tristeza? No es simplemente porque vayas a echarlo de menos, sino que es porque realmente es una parte tuya: dejó su marca en tu mundo interno, que van desde una cierta cantidad de recuerdos, a "espacios llenos" que ese ser ocupó en tu rutina o por ejemplo una factible necesidad de tenerlo cerca cuando por ejemplo te sentías solo. Hay personas que sueñan que ese ser todavía sigue estando ahí o que alguna vez van a volver a verlo, otras elaboran sus afectos superándolos por diversas formas, que van desde desquite o hasta desvalorizar recuerdos o la representación de esa persona para aliviarse o "desensibilizarse".


3) Otro ejemplo: ¿un recuerdo muy feo y desagradable? ¿Qué hacen las personas? Algunas repiten una y otra vez compulsivamente el recuerdo hasta aceptarlo o hartarse de él, otras lo tienden a resignificar para justamente modificar aquello que experimentan por él. ¿Y esto por qué? Porque, como dije, lo que creamos o valoremos influyen mucho en lo que sintamos: no nos conmueven cosas que no nos importan, y aquello que valoramos es en cierta forma una debilidad nuestra.


Conclusión: ¿De repente te angustiás sin saber por qué? ¿Te detestás por sentir ciertas cosas? ¿No te entendés a vos mismo? ¿Tenés la mente menguada por tu estado de ánimo? ¿Tu voluntad te dice "no" cuando querés realizar algo? Quizá una buena reflexión, el usar la introspección o hasta el cuestionar/indagar cuándo, dónde, qué o quién te afecta de esa forma, te puedan ayudar a entenderte un poquito más, sin pretender tampoco ser amos y señores de nuestra compleja estructura humana.

miércoles, 11 de enero de 2012

La gente criticona

¿Quién no conoce a alguien que vive criticando todo o que regularme emite juicios u opiniones sobre tal o cual cosa? Creo que cada cierta cantidad de personas hay una persona que todos denominan como "criticona", o hasta, algunas veces, "resentida de la vida", "rebelde", "amargada" y bla bla bla.


Bueno, primero que nada vamos a distinguir un par de cositas: 


1) Ser un resentido de la vida no te hace exactamente crítico, y hay críticos que no son resentidos de la vida (o al menos no de todo lo que ella le ofrece). 


2) Hay personas rebeldes que critican de manera muy arbitraria y caprichosa porque quieren hacerse las duras y crueles. 


3) Un amargado a veces ni critica: opina porque sí y pone mucho énfasis en su estado de ánimo, dejando de lado la participación del juicio racional (o en caso de usarlo siempre parte de premisas "negativas").


¿Qué es una crítica? A ver qué dice Wikipedia:
Una crítica (del griego κριτική -kritikē-, κριτικός -kritikós-, «capaz de discernir»; palabra que a su vez procede de la también griega κρὶνω -krínô-, «discernimiento», y de κρίνειν -krínein- «analizar, separar») es la reacción o la opinión personal o analizada ante un tema.


O sea que una crítica va desde una opinión personal que puede ser bastante ordinaria y rudimentaria hasta un análisis donde se usa mucho la capacidad de separar, distinguir o reducir en partes mínimas alguna cosa.


Etimológicamente la palabra crítica está relacionada con la palabra criterio. Esto es, si en el lenguaje usual la palabra crítica tiene muchas veces connotaciones negativas (muchas veces se equipara crítica a objeción) en filosofía la palabra crítica se corresponde más con el discernimiento objetivo a través de un análisis respecto a algo, sobre todo cuando ese algo ya se daba por sentado y consabido, este es -por ejemplo- el uso que Kant da a la palabra crítica.


Acá se pone interesante la cosa, debido a que: 


a) Como ya dije, muchas veces el crítico y su práctica son mal vistos o al menos molestos.


b) Haciendo referencia al otro significado que se le da, se puede decir que la crítica es buena, puesto que se cuestionan o analizan cosas que se dan como supuestamente obvias, existentes o inmutables.


¿Es insoportable la persona criticona? Sí, pero justificadamente muchas veces. ¿Por qué? Porque la persona crítica constantemente evita tener una postura cómoda o sentarse tranquila en un lugar y disfrutar, y comienza a rebelarse contra toda cosa posible que la rodea, y constantemente está intentando hallar posibles juicios o valoraciones, para al menos dar un sentido a la realidad que la rodea.


¿Todos criticamos? Sí, y eso es lo que hace que la gente muchas veces sea hipócrita: juzgan al crítico de insoportable, pero a la hora de defender sus ideas y valores son capaz de hundirle la cabeza a otro o comérselo vivo, con tal de salir victoriosos o airosos de un examen. ¿Eso significa expresarlo? No directa o explícitamente, pero a la hora de tomar decisiones o elegir, es más que obvio que hicimos una valoración entre al menos dos cosas, además que de no ser críticos viviríamos conformes con todo lo que nos ofrecen o dan, absorbiendo como esponjas sin filtrar posibles cosas innecesarias, falsas o perjudiciales.


¿El crítico se cansa? De hecho sí, y bastante. Es admirable la capacidad mental que tienen para constantemente ver cosas donde los otros no las ven (a veces porque las crean ellos sin embargo) y la voluntad que tienen para poder desordenar y reordenar la realidad, incluyendo una seguridad de poder desechar o menospreciar ciertas cosas que son inútiles, tontas o descartables.


¿Tiene algo de malo la crítica? Casi nunca. Se torna "mala" cuando se exagera demasiado, cuando no es constructiva o cuando se usa para uno tomar poder o fama con ella, criticando por amor al ocio y no por una necesidad interna.


¿Por qué criticamos? Para defendernos, sobrevivir y reafirmarnos de toda manera que se les pueda ocurrir en la vida, es no ser pasivos ante ciertos estímulos y sospechar o dudar de que las cosas sean como parecen o como se supone que son.


¿Criticar trae problemas? La mayoría de las veces sí, primero porque no te ganás la simpatía de muchos, salvo que te consideren alguien con buen juicio o alguien sabio capaz de poder ayudar a concebir o juzgar ciertas cosas. Nunca va a haber apoyo universal de un postulado, premisa o razonamiento crítico, y es porque siempre hay gente disconforme que no puede realmente aceptar (o a veces ni siquiera ver) cómo explicamos la realidad (o una parte de ella): guerras, religiones insultándose unas a otras, personas burlándose de su "rival", vegetarianos contra carnívoros y otros ejemplos más. Convengamos que tampoco es agradable que alguien básicamente te desestructure o refute tus creencias o pensamientos que básicamente son la base de tu vida (¿qué tal si tu vida es estúpida, inútil o desperdiciaste años en algo?). En el fondo muchos tenemos miedo a la crítica, porque nos abriría la mente a considerar posibilidades que antes no, y podríamos de repente sentirnos nada ante el mundo o los demás. Además: ¿quién se junta con otros a criticar en su ocio? Gente a la que le gusta, que es muy poca, porque todos prefieren hablar banalidades o cosas que no pidan tanto esfuerzo mental (para eso está el estudio y el trabajo y a muchos les basta con eso).


Hay todo tipo de críticos, que van desde el crítico calladito que solamente emite su crítica cuando lo ve necesario o cuando se lo piden hasta el-que-busca-llamar-la-atención-odiando-y-denigrando-porque-se-le-da-la-regalada-gana. También están los críticos que dejan su marca en el mundo (como filósofos que influyeron con sus pensamientos) o aquellos que no saben criticar más de una cosa, ya sea porque no se atreven, por rigidez o porque no les interesa casi nada.


Posibles cosas que el crítico no soporta:
  • Concepciones, valoraciones, conductas sobre una cosa de manera universal.
  • El desinterés de todos (o al menos la mayoría) de aquello de lo que él se ocupa de tratar.
  • El grado certeza, comodidad o "felicidad" que los otros tienen al no tener una postura "activa" ante alguna cosa posiblemente objetable, cosa que lo frustra y/o irrita.


Cosas que el crítico suele hacer:
  • Ganarse el premio al Dolor de cabeza del año casi instantáneamente.
  • Ser antipático o voraz cuando opina sobre algo.
  • Producirse jaquecas o angustias existenciales en su tiempo libre por analizar, criticar, discernir, clasificar, refutar, construir, crear, modificar o relacionar distintos conceptos o experiencias.
  • Curiosear sobre detalles que otros no, que toman por obvios, poco interesantes o indiscutibles.
  • Desafiar autoridades o preceptos universales que proporcionan seguridad a muchas personas.
  • Armar debates, discusiones o roces con otras personas.
  • Ser cabeza dura.
  • Llevar al extremo sus posturas (casi siempre).


¿Qué hacer si tenemos una persona criticona cerca nuestro? Bueno, se pueden hacer varias cosas:

  • Si la apreciás y se pone densa, pedirle que haga su discurso menos insoportable o ver si hay algún punto de encuentro en intereses sobre los cuales debatir.
  • Si la apreciás y tiene un buen discurso, escuchar atentamente, e inclusive preguntar o discutirle cosas (aunque admito que se puede poner pesada).
  • Si no la apreciás y se pone densa, alejate de ella y punto.
  • Si no la apreciás pero tiene buen discurso, también escuchala, porque puede tener razón en varias cosas o inclusive aportar cosas nuevas, por más que no se haya ganado tu aprecio.


Por último para concluir: ¿La crítica es necesaria? Muchas veces sí, y muchas veces no, depende qué se esté tratando y con qué intereses. Puede que la crítica nos lleva a callejones sin salida, a tener una horda de gente que se queja de nosotros y que muchas veces nos den ataques de pánico o momentos de angustia... pero gracias a la crítica, también hay avances en las ciencias (tanto duras como blandas) y gracias a ella uno puede crecer, madurar y aprender.

domingo, 8 de enero de 2012

Hallar resonancia en los otros

Esto es algo que produce muchísimo alivio cuando sucede. ¿Qué quiero decir con "hallar resonancia en otro"? Bueno, hago básicamente referencia al fenómeno de cuando aquello que consideramos tan personal, tan particular y tan alocado o propio de nosotros, resulta que en otro también está presente. 


Genial, ¿no? De repente sentíamos que cargábamos injustamente una cruz como un mártir y que nadie nos comprendía nuestra postura, y de repente notamos que otra persona lleva la misma carga y se siente igual. En términos simples: hay posible identificación, comprensión y empatía, es decir, alguien nos escucha y hasta quizá nos entiende perfectamente.


Muchas personas pierden la esperanza o la fe en ellas mismas o en una solución en sus vidas porque creen que están solas y que se expresan en un idioma incomprensible, o que su mundo es totalmente inhabitable, como si fuera un páramo oscuro que nadie se atreve a conocer o caminar. 


La cuestión es que, cada tanto, se olvidan que todos somos humanos y que venimos de la misma fábrica, y no somos producto de primera calidad, y siempre venimos con alguna falla. ¿La misma? No siempre, pero en general venimos con ciertos defectos que compartimos con todos. ¿Cuáles? Bueno, desde angustiarnos, preocuparnos, pensar excesivamente en algo o alguien, sufrir ante el misterio, emocionarse tontamente por alguna cosa, no comprenderse o conocerse a uno mismo, echar de menos a otro, irritarse ante ciertos estímulos, etcétera.


Entonces uno dirá, ¿cómo y por qué las personas se creen que son únicas y que son la excepción? Bueno, pueden ser varias razones:


1) Se creen distintas a las demás en extremo (personas fantasiosas o idealistas por ejemplo)
2) Nunca estuvieron conscientes que alguien esté en la misma que ellas (personas ingenuas o inocentes quizá)
3) No se atreven a admitir que tienen problemas que no son nada de otro mundo (personas orgullosas o soberbias puedo incluir)
4) Exageran y/o dramatizan todo (¿personas cobardes, inseguras o melodramáticas?)


Si las personas se dieran cuenta que pertenecen a alguna de esas categorías por ejemplo podrían notar que realmente puede haber alguien por allí que pueda escucharlas o ayudarlas, aunque sea sostenerlas o apoyarlas durante aunque sea un rato. Ahora, ¿qué reacciones obtenemos de estooo? ¡Son obvias y muy comunes!: "¡Al fin alguien me entiende!", "¡Te pasa como a mí!", "no puedo creer que séamos tan parecidos", "la verdad que realmente me entendés", "no sabés EL alivio que siento", "gracias por escucharme, me ayudaste un montón", y puedo seguir. 


Ahora, pensémoslo bien: las hermandades o grupos de amigos... ¿se forman por gustos en común y demás? ¡No! ¡No solamente por eso! Es porque justamente hallan resonancia hasta en sus cosas más personales o íntimas muchas veces, y es por ello que muchas personas pueden realmente crear lazos entre ellas y tener un fuerte sentimiento de identidad con un grupo. ¿Las personas hablan de lo que hacen apenas se levantan? Naaa, es más que obvio que MUCHAS veces comparten y compartieron su interioridad, y es esa la razón implícita (y hasta a veces secreta) de por qué se simpatizan tanto, digo, por algo los amigos siempre te escuchan y te apoyan en las buenas y las malas y demás (que básicamente es hallar resonancia en otro también).


Muchos creen que están en un callejón sin salida o que están ahogándose porque tienen el agua hasta el cuello, y realmente no saben que una persona al lado suyo siempre pudo ser aquel auxilio que pudieron necesitar, aunque sea una pequeña ayuda o una ración temporal de esperanza o tranquilidad. No quiero sonar como esos autores berretas que hacen libritos de auto-ayuda, pero es la pura verdad.


¿Conclusión? Cuando sientas o consideres que tratás con algo que es incomprensible, que nadie te puede entender o que tus planteamientos son muy descabellados, acordate que: sos humano y que a todos nos rigen las mismas leyes sin excepción, que no sos un extraterrestre ni una basura que no vale nada, y que lo que te pasa a vos, más que seguro, le pasa también a otro...

sábado, 7 de enero de 2012

La corrupción de la inocencia

Muchas veces creo que la mayoría de las personas se tienden a poner nostálgicas respecto a las cosas de su infancia, y muchas adorarían volver a sentirse como pequeñines aunque sea un día más. Realmente desde que crecemos comenzamos a sufrir (literalmente algunos) cambios inesperados que, por más que nos acostumbremos, nos recuerdan que ya no somos los retoños de alguna vez.


Vamos a hacer algunas diferencias (generales, no exactamente universales):


1) La filosofía de vida: Antes se vivía en la fantasía, rodeado de juguetes (quienes tuvieron la fortuna de tenerlos) y lo único que nos angustiaba era estar solos o que nuestros papás nos abandonaran. Después, al crecer, nos dimos cuenta que la vida tiene muchos dramas más que siempre estuvieron en frente nuestro pero que no podíamos ver, o que al menos estaban ahí pero no eran amenazantes, que van desde cuál es el sentido de la vida, qué es el mundo, quiénes somos o hacia dónde vamos. Algunas personas se tornan angustiosas y a algunos les da todo totalmente igual, llegando al nihilismo o el cinismo. Las personas de repente se tornan vegetarianas, homosexuales, espíritus libres, misántropas y bla bla. Nuestros ojos descubren un mundo inmenso del que nuestro rinconcito seguro era solamente una parte, y descubrimos que no todo es tan fácil como parece, y que a partir de ciertas cosas que sabemos tenemos que hacernos responsables de nuestras acciones.


2) El estilo de vida: Se relaciona directamente con el punto anterior, y es la puesta en práctica de la filosofía de vida. Quienes tuvieron una infancia donde fueron tratados dentro de todo bien y tuvieron su derecho a divertirse y jugar a su manera quizá recordarán que todos hacíamos más o menos lo mismo: levantarnos, comer, ir a la escuela, comer, dormir siesta quizá, jugar con algún vecino, mirar tele, jugar videojuegos y dormir. Todos tomábamos y comíamos más o menos las mismas cosas y teníamos más o menos los mismos horarios. A medida que abandonábamos la niñez repentinamente todos comenzaron a cambiar su forma de vestir, su corte de pelo, sus expresiones al hablar o gesticular y sus maneras de concebir y vivir la vida, es decir, todos tomamos caminos diferentes y otros no tanto. Surgen clanes, personas originales y rebeldes o a veces uno cambia de identidad como cambia de ropa. Excesos y experiencias nuevas que se van probando de tal o cual manera pareciera que nos indicaran qué caminos seguir o qué límites son atravesables o cuáles no. Algunos dejan los videojuegos, otros dejan ciertos juegos o actividades lúdicas para dar lugar a otras cosas no tan inocentes, y muchos comienzan a enfermar o a básicamente degenerar su totalidad como persona (y esto va desde tener una personalidad bastante desagradable como descuidar el cuerpo que tanto mimamos de chiquitos). Acá comienzan los propósitos, sentidos u orientaciones vitales, que van desde vidas patéticas hasta adultos totalmente exitosos que dejan su huella en el mundo.


3) Las relaciones entre personas: Antes los nenes no incluían mucho a las nenas en sus juegos y las nenas les tenían asco a los nenes, nuestros padres eran nuestros ídolos y a los adultos los tratábamos con bastante respeto y hasta temor. Luego repentinamente las personas del sexo opuesto de más o menos la misma edad comienzan a verse de otra forma y hasta comienzan a dudar de la amistad entre el hombre y la mujer, y muchas veces comienzan coqueteos o chistes en doble sentido. Nuestros padres se tornan densos, viejos e insoportables, y a la hora de respetar la autoridad o a otros adultos ajenos al seno familiar vemos si podemos no obedecerles o recalcarles que tenemos fuerza y autonomía de hacer lo que queramos. Ni hablar que comienzan idealizaciones con personas que viven a miles de kilómetros de nosotros y que ni saben que existimos. De hecho, ni ellos existen como los concebimos, y acá incluyo ídolos, amores platónicos o ideales que son de un mundo que está simplemente en nuestra cabeza. Algunos comienzan a manipular, mentir excesivamente, utilizar a las personas o ser soberbios y fanáticos ciegos de ciertas cosas. Es como si nuestra imperfección humana incrementase y tuviera rienda suelta cuando la inocencia no la obstaculiza.


Supongo que muchas personas, independientemente de haber mutado ciertas cosas accidentales, siguen, esencialmente, siendo las mismas, recordando que tienen un niño interior. Inclusive hay personas que son realmente inocentes y que siguen teniendo su mente e intenciones muy claras y no contaminadas con la dosis de la realidad (que pareciera hace que la inocencia decaiga y sea casi insostenible). También puede ser esa la razón por la que los seres débiles o más ingenuos que nosotros nos producen compasión (y acá puede ir desde un cachorrito hasta una persona que se siente abandonada) o el por qué muchas veces envidiamos la capacidad de sonreír y despreocuparse de un grupo de nenitos jugando en una plaza. Algunos nunca tiran sus juguetes o prendas de la infancia, y de hecho varios siguen viendo las mismas series o coleccionando las mismas cosas que hace al menos una década atrás. Quizá, esto explica el por qué añoramos nuestros años de la infancia o por qué nuestros rostros se iluminan al ver, por ejemplo, a un recién nacido o a un infante crecer: son un reflejo de lo que alguna vez fuimos o tuvimos.


Conclusión: ¿Está tu niño interior allí todavía... o decidió crecer?

jueves, 5 de enero de 2012

La connotación en nuestras expresiones

Algo que causa muchos problemas (a veces tontos, a veces graves) entre las personas es que no se expresan bien o que justamente malinterpretan las cosas. Esto va desde interpretar de una manera poco agradable para nuestra persona un comentario/opinión/consejo que alguien nos da hasta enterarnos de un comentario sacado de contexto. En términos simples: se arman situaciones tensas por dichos o gestos.


En general las personas que son misteriosas o que no son de dar a conocer mucho sus creencias, sus posturas, actitudes o valores son las primeras personas que son sometidas a construcciones de hipótesis sobre ellas y cómo funcionan. También se arman problemas cuando uno se entera de algo por un tercero sobre cierta persona, en referencia a algo que nos afecta directa o indirectamente, es decir, algo que nos involucra de alguna forma.


Ahora... ¿cuál es el problema? Que muchas veces nuestras expresiones y palabras dan a entender algo que quizá no quisimos expresar, ya sea porque se nos escapó o justamente porque realmente no consideramos como cierto aquello que decimos. Nuestras actitudes, sumadas a las expresiones y palabras, también se pueden resignificar de infinitas maneras si son transmitidas por ejemplo, como ya dije, por un tercero sin conocer nosotros el contexto.


¿Qué dichos muestran esto? Bueno, aquellos tales como "me enteré que hablaste mal de mí", "hiciste algo a mis espaldas", "tus expresiones son sobradoras", "siempre me estás denigrando con tu discurso". Bien, esas expresiones son un simple paso previo para algo: para el quilombo/descajete/pelea/discusión/como-le-quieran-decir. ¿Por qué? Simple: porque tenemos la tendencia natural a hallar un orden al mundo, necesitamos significar las cosas e intentar rellenar huecos o vacíos para reducir nuestra ansiedad, y para eso usamos definiciones/significados/sentidos universales o pertenecientes al sentido común, ignorando que puedan tener otros usos o significados.


¿Qué es lo que intento decir con todo esto? Que no siempre tenemos que guiarnos por lo que nos dicen o con lo que interpretamos si no tenemos en cuenta el contexto y quién lo dice. Un comentario puede ser gracioso si viene de alguien, pero sumamente ofensivo si viene de parte de otra persona. Un gesto puede ser parte de un coqueteo si viene de alguna persona en particular, pero de otra puede ser simplemente un gesto tierno y amable. ¿Y con los chismes qué pasa? Bueno, ahí se pudre todo, y es donde surgen muuuchos problemas: quizá lo que la persona nos transmite es totalmente correcto, pero en ciertos contextos el mensaje y su contenido cambian bastante, y muchas veces tendemos a dramatizar o agravar todo debido a que no tenemos toda la información completa. Si lo que el otro nos comentó es de hecho así la otra persona no va a decir "no, no dije eso". En lugar de ello va a decir algo así como "no es tan así como dijo...", ¿y qué persona respira hondo y está dispuesta a escuchar una explicación?: casi nadie. Lo que la mayoría hace es entrecerrar los ojos, abrir su boca con indignación, largar una puteada, pegar la vuelta y retirarse ofendido y/o dolido (sin orden en particular ninguna de las cosas dichas).


Lo mismo a la hora de críticas o comentarios amargos, ácidos o dulces (wow, pareciera que hago referencia a frutas), debido a que pueden tener más de un significado, doble sentido o hasta intenciones implícitas o totalmente diferentes a las que creemos. ¿Cómo nos damos cuenta? De vuelta digo: depende el contexto y quién lo diga. A veces nos cuesta ver que alguien nos basurea con sus comentarios o que nos adula con cierto interés, y un tercero lo hace notar. Quizá es por esta razón por la que todos somos buenos al dar consejos, opiniones o puntos de vista a situaciones ajenas y no a propias: estamos viendo el contexto como terceros, y no estamos involucrados en él, siendo influenciados y condicionados por el mismo.


Otra manera bien simple de definir qué quiso decir o expresar una persona con tal o cual comentario/gesto/actitud es ir a preguntarle. ¿Obstáculos? Obviamente que los hay, y van desde un "aaay, no me acuerdooo" (sea sincero o no) hasta una negación de la persona a querer contestar nuestra/s pregunta/s (sea por tal o cual razón).


Es por eso que es bueno conocer al otro respecto a qué cosas es capaz de decir/hacer frente a tal o cual situación, y saber bien qué cosas significa de qué manera. ¿Consecuencias? La mayoría son buenas, y expresiones tan comunes como "no es capaz de eso", "dudo realmente que haga eso" o "no es así él/ella" lo expresan. Con esto, por ejemplo, se evitarían teorías paranoicas, celos, peleas, discusiones y hasta golpes de todo tipo.


¿Notás que alguien dijo algo respecto a vos que te sorprendió? Bueno, tendrá sus motivos y quizá habría que ver, por ejemplo, qué tono de voz, mirada o gestos acompañaron esa expresión. ¿Te enteraste que alguien hizo algo a tus espaldas que te ofendió, molestó o extrañó? Bueno, deberías preguntar el por qué lo hizo y qué significó para esa persona, y no sacar conclusiones sin contemplar el todo (que muchas veces se desconoce). ¿Supiste que alguien en su pasado hizo/dijo tal o cual cosa involucrando a tu persona? Quizá fue hace mucho tiempo y ese gesto/acto ahora significa algo totalmente distinto (u opuesto) hoy día.


Eso es connotar (en estas situaciones) en una definición vaga y ordinaria: considerar un agregado para un gesto, palabra o expresión, teniendo en cuenta por ejemplo, como ya dije varias veces, el lugar/momento/situación en donde aconteció dicha manifestación. Es considerar un "algo" que, al ser agregado, pueda dar un sentido o significado totalmente nuevo (o distinto) a lo acontecido o a lo que parece que es a simple vista.


¿Acaso un guiño de un ojo siempre tiene que significar lo mismo para todos? ¿O acaso una palabra "objetivamente" agresiva no puede ser cariñosa de alguna forma? ¿Realmente ciertas cosas significan lo que se espera que sean y están condenadas a su definición aceptada por consenso social/universal?


Quizá en la vida hay que ser menos literal, y considerar variaciones o múltiples significaciones a lo que los demás dicen o hacen, considerando aquello "original" que realmente pudieron haber agregado...

miércoles, 4 de enero de 2012

La excentricidad

Leonardo da Vinci
Si vemos lo social y lo cultural desde un punto de vista histórico, siempre hubo personas poco comunes que realizaron cambios o que dejaron boquiabiertos a más de una persona con sus dichos, creencias o actitudes alocadas para su época. Estas personas visionarias, que más allá de ser mortales y tener sus límites y defectos, fueron revolucionarias para su época imponiendo sus formas de ver y vivir la vida. Arte, literatura, filosofía, ciencia: nada podía salvarse de ellas. La originalidad y creatividad estaban a flor de piel en ellas, y su voluntad de desafiar las reglas e inclusive quebrantarlas es algo que hoy día no se ve muy seguido.






Hay un autor, llamado John Stuart Mill, que en su obra "Sobre la libertad" hace referencia a este tipo de sujetos, a los que se refiere con el término excéntricos. Ahora, ¿qué dice la RAE sobre la palabra "excentricidad"?: 

1. f. Rareza o extravagancia de carácter.
2. f. Dicho o hecho raro, anormal o extravagante. 

Bien, conociendo la definición de "excentricidad", ahora voy a comenzar a citar fragmentos de parte de esta obra suya, y voy a intentar dar ejemplos y tratar de a poco lo que va expresando:



Edgar Allan Poe

 “Precisamente porque la tiranía de la opinión considera como crimen toda excentricidad, es deseable que, para poder derribar esa tiranía, haya hombres que sean excéntricos"
En general sucede que cuando una persona tiene una manera "rara" o "poco común" de comportarse o concebir el mundo, básicamente se sale del molde y la estereotipia social, y de hecho no tiene mucho interés en participar en el pensamiento colectivo la mayoría de las veces. Estas personas en general tienden a ser para casi todos desde seres risibles hasta individuos que producen rechazo de algún tipo (por miedo, aburrimiento o asco por ejemplo). ¿Hombres excéntricos hay muchos? Yo creo que no, y muchos que lo son hacen cero aporte al mundo, puesto que son inútiles o egocéntricos.



Albert Einstein

"La excentricidad y la fuerza de carácter marchan a la par, pues la cantidad de excentricidad que una sociedad contiene está en proporción a su cantidad de genio, de vigor intelectual y de coraje moral. El principal peligro actual estriba en el poco valor actual de ser excéntricos que muestran los hombres (…)"
 
Para ser excéntrico no basta ser rebelde, original y creativo, sino que realmente uno tiene que tener el coraje, constancia, libertad y posibilidad (siendo estas últimas cualidades fuertemente condicionadas por el contexto sociocultural) para poder serlo o "ejercer la excentricidad".



Friedrich Wilhelm Nietzsche

"Asimismo, tampoco las personas de notoria superioridad intelectual son las únicas que poseen el derecho a conducir su vida por el camino que les plazca. No hay razón ninguna para que todas las existencias humanas deban estar cortadas por un solo patrón o sobre un pequeño número de patrones (…)"
Acá demuestra que no se necesita ser precisamente inteligente en el sentido lógico, sino al menos en la capacidad de ver o poder tener una visión distinta a la mayoría. Mill asocia, al parecer, la excentricidad con la libertad de llevar una vida con total elección y gusto, y tiene razón: el excéntrico puede llevar la vida que se le cante, agregando que no todos tienen por qué vivir igual (referencia directa a la estereotipia).



Diógenes de Sínope

"Pues personas diferentes requieren condiciones diferentes para su desarrollo espiritual, y no pueden coexistir en la misma atmósfera moral más de lo que las diferentes variedades de plantas pueden hacerlo bajo las mismas condiciones físicas, atmosféricas o climáticas."


Esto generalmente se manifiesta de diversas formas, pero las más esperables, a mi parecer, son que el excéntrico se aborrece de lo ordinario y lo común, además de muchas veces tener algún rechazo por ello. También se puede incluir el no sentirse satisfecho o realizado viviendo como la mayoría viven, sino que necesita algo nuevo o diferente que llene su vida, por tanto tiende a crear un entorno (externo o interno) donde se pueda sentir cómodo, alejándose de un contexto que no le beneficia como él desea o espera.






Sigmund Freud

 "Las mismas cosas que ayudan a una persona a cultivar su naturaleza superior se convierten en obstáculos para otra cualquiera. Una misma manera de vivir supone para alguno una excitación saludable que mantiene en el mejor orden posible sus facultades de acción y de goce, mientras que para otro resulta una carga pesada, que suspende o destruye toda vida interior.”

¿Consecuencia de ser excéntrico? La dificultad de hacerlo, como ya dije. Uno al tener una vida en cierta forma curiosa o al aprovecharla de una manera original - incluyendo en la misma actitudes, valores, ideales, etc. - tiene que guiarse por sus criterios internos, puesto que no se pueden seguir patrones socialmente esperados o aceptados para ir marcando el rumbo de la vida propia. Un excéntrico va a tener una vida que él mismo "diseñó" y "creó", siendo esa vida ajustada a sus necesidades y deseos, sin esperar que otro quiera imitarlo o seguirlo en su camino solitario.





Ludwig van Beethoven
Acá viene la cuestión interesante... el excéntrico está martirizado con estereotipos tales como el artista demente, el científico loco o el genio-incomprendido-de-la-humanidad-que-después-de-años-muerto-recibe-mérito. ¿Por qué digo martirizado? Porque para las demás personas, cómodas, rígidas o que están seguras y contentas en su zona, no se atreven a atravesar los límites de la misma, y uno de esos posibles límites sea relacionarse o recibir alguna influencia de un excéntrico.


En parte es entendible: los humanos confiamos en lo familiar, tememos a lo desconocido, y lo espontáneo o inesperado nos produce sorpresa y/o ansiedad muchas veces desagradables. ¿Cómo sabemos que un excéntrico de repente no va a desnudarse y comenzar a bailar como tarado en frente nuestro? ¿Qué tal si su hogar aparte de ser incómodo es un lugar desastroso? ¿Y qué si sus ideas o posturas son tan complicadas que nos terminarían confundiendo o dándonos disgustos o dolores de cabeza? El excéntrico es impredecible y no se rige por las mismas normas que las otras personas (salvo la de ser seres mortales y que la gravedad que les mantiene los pies pegados a la tierra), y muchas veces son personas que no están contentas con lo que ya tienen, y por ello hasta quizá intenten cambiar (tanto para mejorar como para tomar un camino distinto), lo cual es demasiado aleatorio o caótico para otros.


El excéntrico en general produce disgusto porque hace dudar valoraciones y creencias a otras personas, que las defienden a muerte y que las han utilizado como base para sustentarse o como núcleos sobre los cuales gira su vida. Agrego que también son personas que no son de lo más normal en expresarse o demostrar que son excéntricas, y que muchas veces tienen sus propios modales o que directamente desprecian la educación (dando una poco agradable imagen social). Fenómenos tales como adicción a sustancias tóxicas, fluctuaciones en el estado de ánimo, miseria y soledad influyeron también en sus vidas fuertemente, limitándolos o inspirándolos de tal o cual forma a seguir su vida tan peculiar.


Tampoco sería agradable estar en todo momento con una persona que desafíe uno o varios aspectos de la realidad constantemente, tratando de dar su explicación personal de cómo funciona (o es) el mundo, haciendo quedar ridículas ciertas tradiciones o enseñanzas de hace mucho mucho tiempo, que la mayoría respetan o no discuten.


También se podría decir que no tiene mucho en común con la otra parte de la humanidad: no tienen muchos gustos e intereses compartidos con los demás y odian en general muchas más cosas que la mayoría, y eso resta muchos más puntos a su persona como "agradable". 


Y cuando digo excéntrico, no digo una persona odiosa o resentida con todo el mundo que quiere simplemente llamar la atención por falta de cariño en su infancia, ni tampoco hablo de un poser que no tiene ni idea de lo que dice o hace: hablo de personas que REALMENTE defienden sus ideales y valores hasta la muerte, o que al menos los vivieron y trataron de plasmarlos en la realidad mientras creían en ellos. Son personas que morirían por defenderlos y que son difíciles de convencer de que están equivocadas. Son muchas veces sujetos tercos, orgullosos, genialmente soberbios, porque saben que ellos tienen la razón, o que al menos los demás no la tienen. Se divierten conjugando ideas y sufren por la insatisfacción al no recibir lo que quieren o necesitan. 

¿Personas criticables? Más que obvio, de hecho en general son personas que llevan a extremos muchas cosas y que les cuesta crear un equilibrio al tratar con realidades de las que otros ni siquiera les advirtieron, pero, sea como sea, dejan su marca impresa quizá por toda la eternidad (y acá surgen seguidores y creaciones inspiradas en ellos). Muchos también han tenido que pagar caro sus errores o sus dichos, quedando solos, miserables o despreciados, o inclusive hallando la muerte al vivir su vida.

Quizá, en el fondo, el excéntrico es más libre que los ordinarios mortales que lo acompañan a vivir en este mundo, pero su camino es uno desconocido y solitario, porque es un destino que él eligió, y que otros optan por ni siquiera considerar...

lunes, 2 de enero de 2012

Romances y refutaciones


Bueno, hoy tenía ganas de hacer una exposición de ideas sobre un tema al que suelo dedicarme en mi cabeza seguido, por el simple hecho de que es complejo y que las respuestas que obtengo de la mayoría o de mi persona misma no me convencen mucho: el amor. 


No estoy hablando del amor ordinario, sino de ese amor por el que muchas personas lloran y ríen: el amor romántico.


Como todo el mundo habla de lo que es el amor, yo voy a agarrar para otro lado: el lado crítico y las refutaciones. Advertencia: si sos una persona romántica o que tiene dichos tales como "el corazón tiene razones que la razón desconoce", te sugiero que ya vayas cerrando esta pestaña/ventana, porque va a ser para que te molestes.


Bien, vamos a esto: partamos de que el amor es un estado al cual se llega por tales o cuales caminos (desde tener una súper amistad hasta pasar mucho tiempo con alguien y empezar a verlo de otra forma), y que es un estado de alegría y afinidad con otra persona que uno intenta mantener para que no decaiga.


Bueno, partiendo de esa "definición" (creo que es aceptable para básicamente todos) vamos a refutaciones sobre lo que parece ser amor y no siempre lo es (o al menos no llega a serlo plenamente) respecto a:


1) Gustar: Supongamos que una persona le "gusta" a otra, bien: ¿qué es gustar? Si vamos al término más ordinario es cuando las personas "pegan onda" o "tienen interés en otra". ¿Eso significa que se llegue a amar? La respuesta es más que obvia: no. El interés en alguien en general es una contemplación o consideración de otra persona como potencial pareja/compañera, quizá es una predisposición al surgimiento de sentimientos, y ahí es donde generalmente comienza el cortejo. Ahora: ¿esto es necesario para amar? No, debido a que muchas personas tienen sentimientos románticos hacia otra sin darse cuenta, también puede ser que los nieguen, o quizá simplemente la naturaleza de la relación fue progresiva y sin cortejo. Te hago pensar una cosa: ¿cuántas veces "pegaste onda" o tuviste "feeling" con alguien y no duró mucho? ¿qué acaso no se puede tener onda con una persona y después con otra y otra y otra? ¿no puede interesarte más de una persona? Esto es más un capricho que algo realmente firme, y es algo que nos duele admitir a veces. 


2) Sufrir por el desprecio/indiferencia del otro: Bueno, la indiferencia o el rechazo del otro, como el famoso "no te veo como otra cosa", "no siento nada" o "no estaría con vos" no siempre es indicador (como se cree popularmente) de estar enamorado: muchas veces simplemente es un dolor producido por un desprecio o rechazo en sí. Es también una sensación de privación o posiblemente de inferioridad, puesto que nos censuran posibles oportunidades y nuevas experiencias con la persona, pero no precisamente porque se sienta algo por ella, repito.


3) Tensión sexual: Convengamos que lo sexual está presente (ojo, no hablo de lo genital puramente), por el simple hecho que oh casualidad siempre uno se endulza o interesa por una persona del sexo que nos atrae. Sin embargo... el sexo no siempre es condición para enamorarse (de ser así no existiría sexo casual y todos los que se besan por casualidad o todos los actores porno se enamorarían así sin más). La tensión sexual surge también cuando se nota o toma conciencia de la condición de el ser del otro también como sexual: puede ayudar a que uno se interese por la persona de otra forma y que se forme un vínculo que a la vez alimente sentimientos específicos románticos (y viceversa), pero no siempre es condición. ¿A qué voy resumidamente? Que el que alguien te parezca sexy o tengas ganas de acostarte con esa persona no significa que te estés enamorando.


4) Amor a primera vista: Imposible, y no lo digo desde la lógica y bla bla bla: lo digo desde el sentido común. En general el amor a primera vista es una impresión fuerte que alguien nos produce, no es (a mi criterio) descubrir un alma gemela para enlazarse por el resto de la eternidad o un flechazo de un tipo en pañales. Esto es básicamente un capricho o una fascinación por alguien. ¿Se siente algo? ¡No lo voy a negar! Pero uno no anda queriendo a la gente de repente: me parece una total incoherencia que para querer a otros de tal o cual manera lleve tiempo y que un sentimiento "especial" (e intenso) como el amor surja de la nada.


5) Confusión: Bueno, este está jodido... y es porque la persona inclusive lucha contra posibles mociones afectivas que estén surgiendo en su interior. Generalmente acontece cuando una persona no está muy segura de qué quiere de la otra o qué naturaleza está tomando el vínculo que tienen y cómo el mismo la está afectando. Muchas veces pasa con personas que eran solamente amigas y de repente, ¡chan channn! Sorpresita inesperada. La manera más básica de terminar con la confusión es verificando si realmente se siente algo por la persona (estando cerca de la persona, expresándole cariño y dejando que la otra lo exprese) o simplemente esperando que pase el tiempo a ver si la confusión sigue o si todo se aclaró. Agrego que muchas metidas de pata surgen con esta, siendo que ninguna de las partes quizá quiso herir a la otra.


6) Llevar mucho tiempo juntos: Que una relación lleve su buen tiempo no determina en lo absoluto que sea para siempre o fuerte: quizá están minutos, días, meses y años haciendo exactamente lo mismo, dando vueltas en las mismas cosas, y cuando la relación se desestructura o reestructura un poco, ¡chau! Se fue la magia y viene la parte fea. El tiempo importa mucho para fortalecer las cosas, para que maduren y demás, pero también para poner a prueba, ¿no?


7) Los celos: Pasa cuando ves que una persona con la que estuviste está con otra persona, o justamente cuando alguien que te interesa o por quien creés sentir algo está con otra persona (ya sea en una relación o dedicándole la atención más que a vos). Esto tampoco es un indicador de sentir algo: puede ser, nuevamente, un capricho, consecuente de una necesidad o demanda nuestra de recibir cariño o atención. Además el auto-estima o la idealización juegan su parte, y comenzamos a compararnos con otra persona que tiene algo que nosotros tuvimos o que no tenemos (y que quizá nunca tengamos). Se puede tener celos y envidia de inclusive bienes que no conocemos o de personas desconocidas, ¿o no?


8) Soñar o imaginar: Bueno, en esto se incluyen los "que sería si...", "qué hubiera sido si...", y es bien fácil: tenemos una naturaleza soñadora, y otras personas tienen muchos rasgos de la misma en su persona. Son personas risueñas o personas muy idealistas. Esto abarca desde irse a dormir pensando en alguien o en una situación romántica y que se dibuje una sonrisa o lágrimas en el rostro de uno, y también tiene una explicación sencilla: no soportamos estar solos siempre y nos podemos producir sentimientos por abstracciones o ideales. Acá se mete la pata en general porque uno impone ese esquema interno sobre uno externo, y de hecho creer enamorarse siendo supuestamente el otro el estímulo, siendo que en realidad el estímulo es puramente interno y el otro fue solamente la gota que derramó el vaso. La desesperación o la curiosidad también ayudan a este estado o condición en la persona, y ella vive sufriendo por esto, puesto que si hay que "culpar" a alguien, es a ella misma...


9) La experiencia: Acá hay otro problema: la gente que se cree sabia del mundo porque estuvo en una o más relaciones ("fallidas" o "exitosas"). ¿La experiencia hace algo? Sí y no: permite conocernos y saber hasta qué punto en parte podemos amar o ser amados, es decir, inspirarnos sentimientos especiales o inspirarlos, ayuda al auto-estima y a tener una noción de qué se siente estar enamorado, PERO muchas personas confunden experiencias previas con lo que quieren, hasta inclusive quedan estancadas o se desesperan en revivir fantasmas del pasado en personas nuevas (se den cuenta o no), y ahí surgen cuestiones como comparar a un ser humano con otro o buscar sustitutos. Además, que con una persona ciertas cosas funcionen no significa que en una relación nueva lo mismo sirva o sea igual, ¿no?


Esos factores son los primeros que se me vienen a la cabeza y que a más de uno nos han atravesado. Insisto: no vengo a imponer leyes, aunque obviamente estoy siendo subjetivo por más que no lo intente, pero tampoco no se puede negar que estas cosas realmente están en nosotros y en el otro, y que influyen en nuestra dinámica afectiva y relacional. No es tampoco un análisis extremadamente "frío y lógico", sino que es con ayuda del sentido común y experiencias que - pareciera - son básicamente universales. 


"El ser humano es un bicho raro" me dijeron por ahí...