sábado, 14 de enero de 2012

"τὰ πάντα ῥεῖ" / "Todo fluye"

"Πάντα ῥεῖ καὶ οὐδὲν μένει", "todo fluye, nada permanece" dijo Heráclito, filósofo griego pre-socrático en referencia al tiempo.


El tiempo: aquello que siempre tenemos presente y aquello que muchas veces no, ya sea porque nos distraemos o porque se nos hace evidente ante cualquier sentido. El ser humano es básicamente el único ser existente conocido que tiene una dimensión temporal que lo condiciona y determina. Muchos olvidan la importancia que tiene el tiempo en sus vidas, y básicamente en esto que escribo quiero recordar cuántas cosas tienen relación directa con él.


Básicamente las personas tendemos a organizar nuestra vida (formalmente) en segundos, minutos, horas, días, meses, años, décadas o simplemente ratos. El problema es que las personas siempre dicen "me voy a levantar a las 10 de la mañana", "hoy es un domingo como cualquiera", "el año pasado fue parecido", y cuando lo planteo como un problema es por el simple hecho de que las personas comparan dos sucesos si tienen al menos una posible relación cronológica, siendo que cada momento o instante es básicamente único, por más que comparta algo con el anterior, que quién sabe cuándo comenzó o terminó exactamente. 


Un momento de silencio es más que un momento: son micromomentos que podemos dividir hasta donde queramos o se nos ocurra, una canción, por más que la repitas más de una vez inclusive son dos momentos totalmente distintos que quizá creíste similares por estar contemplando o disfrutando de una manera similar cierto momento o instrumento. 


Cuando ves a una persona pasás muchos instantes con ellas, pero las personas muchas veces tienden a reducirlo con expresiones como "estuve dos horas", "estuve todo el día", básicamente usan expresiones muy pobres o imprecisas sobre lo que realmente vivieron. Por ejemplo, si fueran más detallistas dirían "hablamos de esto y luego hubo una pausa, luego sonrió. Al rato, de repente me sentí cómodo con la persona, y al instante se me cruzó un pensamiento" y la historia puede seguir por un bueeen rato. Pero aún así, ¿estarían siendo específicos? No, por el simple hecho de que también estarían omitiendo instantes quizá imperceptibles o no muy fáciles de recordar, pero bueno, nadie enloquece en ser tan específico, ¿no?


Muchos usan frases populares tales como "con el tiempo se te va a pasar", "vos esperá un rato", "no te pongas ansioso", "el futuro nadie lo sabe", "no vivas de tu pasado". Sin darse cuenta, evocan la condición histórica y cronológica de las personas, porque básicamente nuestro esquema mental es pasado, presente/momento actual y futuro, siendo que nunca sabemos realmente cuándo el pasado se convirtió en presente, cuándo el futuro se hizo pasado y bla bla bla. El fluir del tiempo hace que las personas se conozcan, se quieran, se odien y se olviden, y hacen que nazcan, crezcan, dejen su marca en el mundo y perezcan. También hace que algunas cosas duren para siempre, y otras que no tengan siquiera un testigo de que existieron, solamente él: un fluir silencioso y cruel que es muchas veces injusto.


El tiempo hace que las personas se pongan ansiosas y desesperen, hace que muchos aprovechen al máximo su vida si tienen algún ultimátum o alguna "bomba de tiempo" en sus vidas. También hace que las personas aprendan de sus errores haciendo memoria o que echen de menos a alguien al transcurrir cierto período alejado o incomunicado de tal o cual forma con el otro ser. Lo más evidente de que él está como si fuera un flujo constante que no tiene piedad, es que crecemos y envejecemos: un árbol crece metros y da sus frutos, nosotros crecemos varios centímetros o a veces nos damos cuenta que el fuerte ya se está debilitando. Vemos edificios en nuestra cuadra que antes no estaban y reconocemos que algunas cosas no tienen el mismo sabor que solían tener. 


El tiempo además nos convierte en expertos o profesionales, y nos permite reorganizar nuestros sentimientos y pensamientos, es una base para que las relaciones entre personas se sostengan y pueden desarrollarse o modificarse, y dicen también que es una cura para el rencor y un auxilio para el perdón. Algunos tienen angustia, pánico, miedo de aquello que alguna vez fue y que puede llegar a ser, o aquello que es una novedad que podría recaer sobre ellos. Nos torna inseguros y dudosos, y nos hace especular en algún que otro momento qué va a pasar con cierta persona, con cierto país, con ciertos acontecimientos mundiales. Entonces, ¿qué hacen las personas para ganar tiempo, prepararse y/o estar seguras? Utilizan pronósticos, intentan adivinar, anticipar, imaginan, deducen del presente lo que el futuro podría ser, estiman, se preparan para las posibles cosas a suceder.


Nuestro carácter, nuestras expresiones, nuestra forma de caminar, nuestros amigos: todo ello que está tanto en nuestra parte más profunda como superficial de nuestra personalidad fue moldeado por el tiempo, ya sea por una sola experiencia que bastó como un conjunto de cosas insignificantes que nos colmaron la paciencia y nos marcaron para siempre. Lo transitorio y lo sempiterno también se hacen presentes, y muchas veces rogamos que las cosas terminen por favor de una vez, y otras querríamos que duren aunque sea un poquito más. También los viajes al pasado y las visiones del futuro: cosas que desde la antigüedad entretenían y confundían a muchos hombres en este mundo, y que hasta hoy día parecen tener su influjo inmutable.


Obsequios, souvenirs, fotos, cartas, ¡testigos que son puramente para recordarnos que alguna vez estuvimos o tuvimos relación con algo! De ahí la nostalgia, el intentar viajar al pasado recordando aquello que ya no es, o que actualmente es pero no como solía, o que va a dejar de ser, ¿no? Por el otro lado: pronósticos, planes a futuros, metas, objetivos, orientaciones vitales de personas que están tercas en creer que van a vivir y respirar de manera constante, para poder vivir aquello que creen que pueden alcanzar mientras sigan vivas. Y ni hablar de la Historia, ciencia que busca conocer los orígenes, dónde, cuándo, cómo y porqué sucedió tal o cual cosa que posiblemente influyó de alguna u otra manera en el presente, o cómo un acontecimiento específico pueda llegar a afectar a largo plazo.

No puedo escribir todo aquello que el tiempo representa y significa en nuestras vidas, pero al menos gasté (¿o invertí?) algo del mío para tenerlo presente. Irónico, ¿no?

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