miércoles, 25 de julio de 2012

El porqué las personas nos distanciamos

Uno de los problemas más populares de cuando uno está estudiando, es que se pone a divagar y a pensar en cualquier huevada y se desconcentra, y eso me está pasando por pensar en esto, así que con su permiso, comienzo a expresarme para hacer catarsis.

Lo que estaba pensando era cómo me alejé de ciertas personas en la vida y las anécdotas o historias de terceros sobre cómo "se pudrió todo", o cómo simplemente "se desgastó", haya sido progresivo o casi instantáneo, entonces me auto-interrumpí mi estudio pensando "¿por qué? ¿por qué nos alejamos o distanciamos de personas que son cercanas a nosotros si nunca quisimos o pretendimos eso?". Entonces, descubrí que hay más de una respuesta respecto a ello.

Como ya desarrollé previamente en decenas de entradas de este blog lo que veo respecto a los seres humanos y sus necesidades de relacionarse con alguien e inclusive mantenerse apegado a esa persona sea de la manera que sea, no voy a volver sobre esos puntos muy detalladamente, así que acá voy:

1) No necesitamos más lo que el otro nos brindaba/daba: Eso sucede muchas veces y no nos damos cuenta. Sucede que muchas veces necesitamos algo, algo específico que otro, por su personalidad, por fortunas o azares de la vida, es o posee, y nos lo puede dar. ¿Estabas solo y justo apareció una persona que te podía hacer compañía? ¿Estabas desesperado y alguien estuvo ahí para ayudarte y evitar que te ahogues? ¿Necesitabas a alguien que te de algo de ego o te aclare tus pensamientos? 

Bueno, todos esos son ejemplos de lo que incluyo en este caso. Quizá la relación o vínculo que tuviste con esa persona fue breve, o al contrario, bastante extenso, pero la relación se acabó por al menos una de las dos partes.

2) Desconocimiento de facetas o lados de esa persona: Muchas veces pasa, el famoso "ay, yo no sabía que era así", "cuando realmente lo conocí, me decepcioné", y bla bla bla. Esto pasa generalmente cuando se convive con la persona, ya sea bajo el mismo techo o no. Con convivencia me refiero a compartir una considerable cantidad de tiempo y/o momentos juntos, y eso hace que uno conozca aspectos patentes y básicos de una persona, además de cómo se comporta, siente y piensa en diferentes contextos (como amigo, hermano, novio, compañero, etc. etc. etc.). 

Uno termina teniendo rechazo, asco o indiferencia a lo que conoce de otro, muchas veces ignorando todas las cosas buenas que el otro sigue teniendo (que no tienen porqué ser irreales o falsas por convivir en el mismo ser con las malas), o también porque "lo malo" del otro supera a lo bueno, o lo mengúa o lo inhibe. 

3) Por crecer y tomar diferentes caminos u orientaciones: Es cuando, a medida que experimentamos cosas y las significamos y organizamos en nuestro interior, nos condicionamos y determinamos a una manera nuestra de reaccionar, de sentir, de pensar y de vivir ciertas cosas de determinada manera: comenzamos con hobbies, intereses, orientaciones en la vida diferentes. Gastamos nuestro tiempo y energía en tales o cuales actividades, o comenzamos a deambular por diferentes círculos sociales, lo cual en parte obviamente nos aleja o acerca de varias personas. Además incluyo nuestras formaciones, modificaciones o variaciones de nuestras ideologías y escala de valores, cosas que siempre incluyo en todas mis entradas, porque nos condicionan y determinan tanto nuestra afectividad como nuestras decisiones y conductas (surge una mezcla interesante de eso).

Esto, para mí particularmente, sucede en la adolescencia, donde constantemente estamos de un humor inestable y sin identidad, y es por eso que muchas relaciones o vínculos con los demás son tontos, infantiles o pasajeros. Es como si primero fuéramos todos partes de un mismo tronco, pero a medida que crecemos y pasa el tiempo, terminamos ramificándonos de manera independiente de las otras ramas.


Por el momento, esas tres me parecen las causas más claras que tengo presentes, pero no dejemos de lado las secuelas o posibles consecuencias de todo esto: nostalgia, tristeza por lo perdido, dolores de cabeza, lamentos por duelos y pérdidas, huecos que quedan en nuestra vida de aquellos que alguna vez fueron parte de la nuestra y de nosotros mismos (o que lo siguen siendo), como también el surgimiento de problemas al relacionarnos con otros por pretender repetir patrones o hallar lo que otro nos dio (comparar de alguna u otra forma).

Sin embargo, esto no significa que ambas personas estén contentas con el resultado de la distancia tampoco, y más de una vez la otra persona intenta adaptarse al ritmo de la vida de la otra, o inclusive pretende ser parte de esa vida, por ejemplo intentando cambiar o yendo con ella hacia donde ella va, para no distanciarse y perderla. 

Yo creo, personalmente, que las personas ocupan un lugar en nuestra vida que no puede ser reemplazado por nadie, ya que con todas las personas vivimos y experimentamos cosas similares pero a la vez distintas, más si tenemos un vínculo especial que tiene algo particular que lo hace ser justamente... especial (valga la redundancia). Creo también, que si hay que llorar o lamentarse, hay que hacerlo y expresarlo todo el tiempo que necesitemos, sin tener remordimientos, culpa o angustia por lo que perdimos (tengamos la culpa o no, parcial o totalmente). En la vida nos unimos y separamos de cosas, sean personas o materiales, y uno puede sobrevivir a ello, ¿por qué? Porque somos seres enteros, unidades indivisibles, complejidades que dan dolores de cabeza a todo pensador, teórico o autor. 

Aunque por otro lado, hay gente muy dependiente de otros, gente que se arrastra y queda muy marcada por otra, pero eso, ya es algo patológico, ya sea por exceso de sensibilidad, miedo al vacío o la soledad y demás, que muchas veces en su medida mínima ya nos influyen a relacionarnos con otros de manera exitosa o trágica, superficial o profunda.

Lo mejor, para concluir, supongo que es tener al otro ser (el que alguna vez fue quizá, ¿quién sabe si seguirá igual o en el mismo estado?) en nuestra memoria, pero sin torturarnos ni dramatizar la pérdida, para no traumarnos solos. Tarde o temprano, uno, más allá de suspiros o muecas de confusión, sigue siendo uno, y puede seguir adelante en la vida, que es de uno y de nadie más, por más que se la comparta de tal o cual con forma con quien sea...

Y agrego, como última cosa, que esta entrada se la dedico a todos aquellos que alguna vez fueron conmigo, como aquellos que dejaron algo dentro de mí, que me ayudó a ser quien soy hoy día, o que me ayudó a ser alguna vez en mi vida, en algún momento exacto...

2 comentarios:

  1. Qué bonito artículo. La verdad siempre existe una razón válida para tomar distancia, sea por algo que hayamos cometido o que la otra persona haya hecho, o simplemente porque esa relación ya no nos aporta nada y no estamos cómodos. Es bueno el desapego, y en definitivo, esas personas dejaron un espacio, una lección, un recuerdo; forman parte de lo que somos, así que no vale la pena guardar rencor o tristeza, simplemente superarlo y saber que todo pasa por una razón.

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  2. ¡Gracias! Sí, es tal cual como dijiste, me alegra ver que al menos se puede captar el mensaje de mi entrada, dejando de lado que algunos distanciamientos sean crueles, injustos o bastante dolorosos.

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