viernes, 25 de enero de 2013

Desobedeciendo al alter-ego digital

Digo "digital" y no "online" porque no solamente incluyo a lo que una persona muestra por Twitter, Facebook, MSN o lo que sea, sino también a la hora de contestar mensajes de texto, Whatsapp y todas esas cosas. Esta entrada es un tanto especial, porque es algo que quizá más de uno esperaba: opiniones directas y bien personales sobre un asunto, y no un tipo de exposición "objetiva" con pretensiones de que sea una teoría que explique el comportamiento de las personas. Acá les va:

Si fuera psicólogo recibido y les cobrara a todos mis conocidos diez centavos por casos de lo que yo llamo "neurosis digital" o "trastorno de me-trauma-un-tercero-por-lo-que-postea-o-porque-no-me-contesta", sería rico. Algo que quiero que TODOS entiendan es lo siguiente: lo que somos por escrito y en diferentes redes sociales o foros, no es lo que somos en la vida real. Ahora saltan a decir "oh, viva la obviedad, Captain Obvious", pero yo contestaría que si todo esto fuera tan obvio querría saber el porqué hay tanta gente trastornada por los medios de comunicación que las rodean y hacen su vida diariamente.


"No me contestó apenas le escribí", "no me pone más caritas como antes", "el Whatsapp dice que leyó y no me contesta", "está publicando cosas y no me escribe", "me lee mi blog siempre según las estadísticas de Google", "me revisa siempre el Facebook", "me retwittea siempre todo, parece una fanática mía". A ver, a ver, a ver... mi pregunta es: ¿POR QUÉ taaaaaanto énfasis en las cosas por escrito o el alter ego digital de alguien? Sí, admito que viendo una foto de perfil o de portada se puede saber mucho de alguien, como así también viendo qué escribe o qué cosas evita hablar o tocar como temas, pero no todo gira en torno a si alguien te contestó o no, si te comenta o no, o si te habla seguido o no.

Antes, cuando tener internet era un privilegio y tenías que usar la línea telefónica o caerle al otro para visitarlo, nadie se perseguía por mensajes no contestados, por actividad "social" entre dos usuarios o por ser "ignorado" al no recibir nada de otra persona. Esto, evidentemente, está poniendo ansiosas a todas las personas, y muchas se ponen taradas. Sí, admito y acepto que en muchos casos la única forma de tener contacto o saber del otro es por internet o por escrito, ya sea por tema tiempo, distancia y demás, pero es totalmente enfermante, desesperante y frustrante tener una relación así, y creo que todos deberían comenzar a adaptarse (o al menos aceptar) que dificultades para comunicarnos o expresarnos hay todo el tiempo, inclusive cara a cara.

Pensá que por cada mensaje o cada cosa que le respondas al otro, estás condenándote a tu propia ansiedad, salvo que seas de esos pocos privilegiados que saben que una computadora, un celular o los programas ("aplicaciones" les dicen hoy día) no son un apéndice de tu cuerpo, y que te vibre el aparato o te llegue un sonido gracioso no hace la diferencia para vos realmente.

Muchos son hermosos, sexy, creativos, originales y ocurrentes con sus fotos y publicaciones, pero en la realidad pueden ser personas no muy estéticas, limpias o profundas realmente. Otras personas parecen secas, criticonas, resentidas de la vida, ponzoñosas o inclusive potenciales psicópatas que desprecian u odian todo y a todos, pero en persona ser muy cariñosas, lúcidas, tranquilas y educadas. El citar frases de un filósofo no te hace profundo o un genio, el leerte un libro a la moda no te hace alguien con toda la onda, como así tampoco el hacerte el misterioso o el difícil para contestar tampoco te hace interesante o el ninja.

Vamos con un ejemplo:

Vean la diferencia entre esto:

"hola :)"

y esto:

"hola"

¿Qué deduce casi todo el condenado mundo? Que lo primero es un mensaje tierno, lindo o inclusive tirada de onda. ¿Y el segundo? Que fue un mensaje por obligación, seco o de alguien que no tenía ganas o voluntad de escribir algo más expresivo. Es decir, ¿llegamos al punto que un fucking emoticón hace la diferencia? OMG, esto es LA neurosis del siglo, señoras y señores.

Otro ejemplo:

"seee"

(visto a las 15:39, contestado a las 15:40)


"seee" 

(visto a las 15:39, contestado a las 20:40)

¿Qué ven todos? Que lo primero es alguien ansioso, buena onda, respetuoso o ubicado, y la segunda situación vendría a ser de alguien desconsiderado, mala onda, asqueroso o maleducado, o que contesta por compromiso al menos.

Ahora vamos con ciertos comentarios que digo para refutar todo lo de arriba:
  • Uno contesta cuando se le raja, salvo quienes son unos histéricos de mierda y nunca contestan, siendo selectivos o haciéndose los difíciles
  • Los emoticones no son una réplica o ilustración fiel y precisa de nuestros sentimientos o humor al momento de contestar
  • La batería o el crédito se bajan o acaban, just sayin'
  • Algunas personas les chupa un huevo su celular, su Facebook o el contestar enseguida, sea por colgadas o porque no quieren saber nada con la comunicación que no sea cara a cara
  • Otros apenas tienen paciencia para escribir o chatear en tiempo-real
  • El que una persona exprese todo el tiempo cosas de mal humor o muy duras no significa que sea un grinch de la Navidad ni una infeliz: simplemente le gusta hacer catarsis por escrito y le sirve expresarse
  • El que una persona salga hermosa en sus álbumes fotográficos no la hace ni fotógrafa profesional ni una belleza: existe el Photoshop y ciertos ángulos que resaltan y omiten ciertos rasgos a conveniencia.
  • Que alguien no postee nunca nada tampoco lo hace misterioso: capaz es alguien tan simple que no sabe qué caca poner, y listo
  • Que alguien salga con cara de pensativo en una foto no lo hace inteligente
  • Alguien puede postear puras cosas en inglés y sin embargo no sabe escribir ni en su idioma
  • Alguien puede postear todos los días algo y es para compartir con sus contactos, no para llamar la atención
  • Que alguien te conteste enseguida no siempre significa que le importes: a veces es porque está al pedo y sos su peor-es-nada
  • Que alguien salga abrazado con otras personas en fotos no los hace mejores amigos
  • Que alguien putee a la política, la economía o la sociedad actual no lo hace alguien anti-posmodernista ni tampoco alguien que vive pendiente de eso
  • Que alguien tenga 20 amigos en Face solamente no lo hace un forever alone
  • Que alguien postee cosas en Twitter con pocos caracteres disponibles tampoco lo hace un genio 
  • Que alguien no te escriba siempre no significa que no te quiera
  • Que alguien te escriba siempre tampoco significa que te quiera

¿Vivís usando emoticones? Wow, ¡qué simpático sos! ¿Vivís posteando cosas de odio y resentimiento? Oh, guardaaa, tenemos un badass incomprendido por acá. ¿Te gusta mucho Nietzsche? Uy, qué persona profunda... ¿Sos marxista? Seguro sos todo un economista. ¿Te gusta la música clásica? ¡Pero qué oído fino que tenés seguro! ¿Vivís sacando fotos a paisajes? ¡Qué talento para la fotografía! ¿Odiás las redes sociales y tenés cuenta? Cerralas y dejá de chillar. ¿No te contestó a los cinco minutos? Oh, no te quiere, ¡abandoná a esa persona ya! ¿Te contesta enseguida siempre? ¡Anda atrás tuyo!. Apariencias, apariencias everywhere...

Y ahí tienen el porqué no veo Inicio en Facebook, el porqué Twitter me chupa un huevo, el porqué no me fío de fotos de perfil o por qué bandas escuche alguien en Lastfm, y el porqué no pretendo que alguien me conteste enseguida cuando le escribo: todos tenemos distintas maneras de expresarnos, manejarnos o inclusive engañar con apariencias a los demás. Si realmente conozco al otro, no tengo porqué leer un newsfeed público sobre su vida, y si realmente lo conozco sé perfectamente quién es y quién no como para estar revisando qué cosas expresa de manera misteriosa en una especie de diario secreto. Prefiero mil veces el contacto interpersonal, y no el relacionarme con letras rosadas cursivas con una sexy foto de perfil, ni tampoco con un paladín lvl 80 de alguien.

Y btw las viñetas las tomé prestadas con permiso como siempre de Misantropía Gráfica

Aunque sí entiendo y comprendo perfectamente a quienes demandan la atención del otro en todo su derecho, siendo que el otro nunca les da noticias sobre su vida ni nunca se molesta en saber de esas personas, agregando que hoy día comunicarse digitalmente es bastante accesible, no muy caro y además no cuesta nada el teclear ciertos botones o revisar cada tanto una pantalla, salvo que vivas ocupado mágicamente todo el día. Aclaro esto antes que todos me puteen sin terminar de leer la entrada.



Conclusión: Posers hay en todos lados, y una persona no puede dominar a otra porque no le contestó un mensaje (que a veces inclusive es incontestable). La mejor manera es guiarte por cómo la persona se lleva con vos cara a cara, y no por cuántos emoticones te mande por mensaje o cuántos whatsapp por día. Tranquilamente yo podría ser simpático, atento y educado con alguien, y por otro lado podría detestar a esa persona o burlarme de cómo cree que la aprecio, siendo que no es así. Tranquilamente podría engañar a todos mis contactos de Facebook por mis estados criticones y haters, siendo que en persona puedo ser muy gracioso y positivo. No se dejen engañar por rostros digitales, y aprendan a controlar su ansiedad, antes de que tengan que pagar una consulta por ver que una persona amiga suya sale en un álbum de fotos con otras y que no las invitó a esa juntada. Déjense de joder con las pantallas y botones todo el tiempo y disfruten. Simple y corta.

Resignificando las cosas materiales

Algo que he notado es cómo las personas resignificamos las cosas, y eso en parte nos hace justamente humanos: trascendemos la materia y creamos de ella un mundo propio, donde aportamos a lo "objetivo" nuestra subjetividad (algo así como lo que Kant planteaba con lo a priori y a posteriori en el conocimiento). Si bien muchas veces exigimos tener objetividad o tener la mente "clara" o "limpia" de prejuicios o inclusive de nuestros deseos, emociones, expectativas y demás (como a la hora de crear conocimiento, discutir con otro, ser justos, etc.), estamos haciendo un gran gran esfuerzo en desprendernos de nuestra condición humana.

A ver, vamos con algunos ejemplos:

1) La estética: objetivamente se necesitan de muchas cosas de (o para) nuestro cuerpo para protegernos, para sobrevivir o para existir. Necesitamos de la ropa porque nuestra piel no siempre nos alcanza para protegernos o cuidarnos de elementos externos que puedan dañarnos o inclusive matarnos (como ciertos niveles de temperatura, bacterias, etc.). Es decir: ella sirve para protegernos, pero la realidad es que hoy día existe gente materialista que tiene que comprarse ropa siempre, y que además le combine con su color de piel, ojos o pelo. Lo mismo con las uñas: vestigios de garras que nos ayudaron para desgarrar o para defendernos, que ahora tienen especialistas, aficionados o profesionales en todo el mundo que se dedican a pintarlas o a hacer una manicure. El pelo/cabello también: sirve objetivamente para protegernos de muchas cosas, pero hoy día tenemos estilistas, peluqueros, tinturas, personas calvas o con tricotilomanía o que odia que las mujeres tengan vellos o pelos en ciertas partes del cuerpo. La boca también: sirve para expresarnos y para introyectar alimentos o comida para nosotros substitir, y los dientes ayudan. ¿Qué tenemos hoy día? Gente que rechaza o juzga a otra si no tiene "lindos dientes" o "lindos labios", como así también el bótox o cirujanos plásticos. Lo mismo podemos decir de los senos que tanto se muestran para llamar la atención (siendo que objetivamente sirven para amamantar crías), de los que se matan en el gimnasio (siendo que los músculos deberían desarrollarse por hacer trabajo duro naturalmente), de los que tienen fetiches con los ojos (siendo que son órganos para la visión nada más), etc. etc. etc.

Las personas buscan trascender las cosas materiales (generalmente originadas por necesidades biológicas) y buscan encontrar placer, belleza, formas, combinaciones o admiración y gusto al contemplar la fisiología o fisonomía ajena, como así también en adornar, realzar, resaltar o disminuir ciertos rasgos o partes del cuerpo.

2) La comida o nutrición: otra cosa que necesitamos como seres heterótrofos para sobrevivir (a diferencia de las plantas, que producen su propia fuente de energía). ¿Qué es básicamente la comida? Es lo que necesitamos para perpetuar nuestra existencia por medio de ciertos procesos para digerir lo que consumimos y convertirlo en una parte nuestra (nutrición, metabolismo, bla bla bla). Es básicamente una obligación comer porque lo necesitamos, y es una tendencia insoslayable que tenemos que se nos impone desde lo biológico. ¿Qué tenemos hoy día? Gente anoréxica, vegetarianos, chefs y personas que comen todo el día, personas que disfrutan comer golosinas, helados, bebidas alcohólicas o comidas carísimas que no llenan ni un cuarto de un plato.

Es decir, los humanos se niegan a aceptar que la comida es puramente para masticarla y tragarla: buscan experimentar con ella, disfrutarla, como así también evitarla o considerarla como algo "perjudicial" para su figura estética ideal a alcanzar.

3) Tensión sexual: básicamente obedece a nuestro instinto de reproducción y perpetuación de la especie, y hace referencia a todo un estado donde nuestro cuerpo se prepara para tener relaciones sexuales con otra persona, para luego de llegar al orgasmo, saciar temporalmente las mociones y deseos sexuales (principalmente genitales). Objetivamente las personas se besan para estimularse físicamente, y tienen relaciones sexuales para poder descargar sus fluidos o procrear, ¿pero qué obtenemos si observamos la realidad? Personas que no hacen esas cosas si no se enamoran, personas que prefieren "sentir algo" para todo ello. También tenemos personas promiscuas, mojigatas, santurronas, como además podemos agregar personas que niegan sus deseos sexuales o que actúan como asexuadas. También tenemos el porno, coqueteo, erotismo, perversiones y hasta compulsiones respecto a todo esto.

Lo sexual hace muchísimo tiempo que dejó de verse como una necesidad o estado de tensión puramente biológico, y se ha agregado romance, misterio, filosofía, ciencia e inclusive religión de por medio. Las personas si bien aceptan que es algo que comenzó como algo material y fisiológico, también aceptan que tiene su parte mágica, religiosa, hermosa o inclusive trascendente.

4) La vida en sí: La vida en sí no existe, es una abstracción para hablar de un continuum de procesos vitales que mantienen vivo a un organismo. Un organismo nace, se desarrolla, se mantiene, se reproduce y muere. ¿Pero alguien considera así a la "vida? Oh, no, sería demasiado vacío y simplista, así que, ¿qué tenemos en cambio? Gente depresiva que dice que la vida es cruel, dolorosa e injusta, gente que va brincando por la calle diciendo cuán hermosa es la vida y cuán llena de colores está. Tenemos también filósofos que se preguntan por el sentido de ella, como personas que buscan prolongarla, mejorar o perfeccionar su calidad para disfrutarla. También hay quienes la desprecian, quitándosela a los demás o haciéndola un infierno. Otros buscan conocer el lado sobrenatural o mágico, creyendo que existe el alma, la conciencia, la trascendencia, la inmaterialidad y demás, pero todos están reacios a darle un carácter o utilidad puramente biológicos a la misma.

Nadie se anima a creer que la vida es solamente esto, todos le dan un sentido a la suya y buscan conocer de dónde vienen o hacia dónde van, como así también a conocer o disfrutar el camino mientras, como así también hay quienes van contra el principio de supervivencia, de creación, complejidad o desarrollo, buscando aniquilar, destruir, corromper u obstaculizar su vida misma, por ejemplo tirándose de un edificio o cometiendo micro-suicidios cotidianos. Es decir: buscamos que la vida tenga un sentido, queremos creer que es más que un estado de conciencia y sensibilidad respecto al mundo y a nosotros mismos.

Un objeto cualquiera puede ser un "regalo" o un "premio", como así también un papel con un sello del gobierno puede ganar significado o valor económico. El tener un contacto físico cercano con alguien puede ser reconocido popularmente como un "abrazo tierno" o un gesto de amor, como así también sonidos modulados a nuestra voluntad pueden ser un "insulto" que hagan sentir mal a alguien. Levantar nuestro dedo mayor puede ser una grave ofensa para alguien, como así también el andar desnudos puede ser algo vergonzoso, incómodo o repulsivo para un tercero. Unas palabras escritas en un papel pueden ser algo lleno de verdad o misterio para un tercero, como así también el guiñar un ojo puede ser una mueca de coqueteo. Un atardecer puede ser algo que haga lagrimear a alguien, como así también el contemplar los astros de noche puede ser algo angustiante y existencial. ¿O acaso me equivoco?


¿Conclusión de todo esto? Las personas trascendemos las necesidades o los objetos materiales: los resignificamos, los complejizamos, los disfrutamos, los rechazmos o hasta inclusive los adornamos o adoramos. Esta es otra prueba más de que el ser humano trasciende la materia, sin necesidad de ser religioso o vivir en un mundo mágico de misterio y fuerzas desconocidas.

sábado, 12 de enero de 2013

Las personas intelectuales

Un rasgo de personalidad que a veces sobresale de ciertas personas es que son bastante mentales y también intelectuales. No siempre son sinónimos o un rasgo o actitud conlleva al otro, pero a veces vienen muy de la mano.

Como hay personas que no son de pensar mucho y que detestan asuntos filosóficos o muy rebuscados, porque prefieren simplemente sentir o vivir sin complicaciones que les revolucionen su manera de pensar, concebir o ver las cosas, también hay personas (como nombré en otras entradas) excéntricas, criticonas, intelectuales o muy pensativas o reflexivas que desafían las cosas, además de usar habilidades o recursos intelectuales para poder perpetuarse en la vida o sentirse bien. 

¿Qué vendrían a ser estas "habilidades" o "recursos" intelectuales que digo? Pueden ser desde la costumbre de buscar pro y contras a todo, buscar el cómo funciona algo, buscar sentidos y significados a actos, pensamientos o emociones, intentar no conectarse con los afectos o no tomarlos como criterio o guía para sus decisiones, pensar todo desde un punto de vista lineal para encontrar soluciones por inferencias, deducciones, asociaciones, comparaciones o correlaciones, etc. ¿Aunque esto significa que todo sea puramente lógica y predicciones por estadísticas o mediciones de variables, como así también por exámenes concienzudos sobre las situaciones? No, porque muchas veces estimamos o predecimos mal, además de vivir situaciones con personas que son impredecibles, como así también sufrimos obstáculos o confusiones por cosas que nos afectan que desconocemos, y a veces las soluciones son cosas bastante simples que no requieren toda una teoría subyacente para llegar a ellas.

Si bien, como ya dije, lo intelectual y lo afectivo en realidad funcionan mejor como una unidad, hay personas que por experiencias de la vida o por tener ciertas facilidades en uno u otro aspecto abusan o se basan puramente en uno para manejarse con todo lo que las rodea, y como esta entrada se dedica a lo intelectual voy a dar más ejemplos. 

Las personas intelectuales tienden a huir a la abstracción y la lógica para buscar soluciones o darle sentido a las cosas, como así también prefieren escuchar motivos, justificaciones o explicaciones "lógicas" en vez de poner énfasis en los sentimientos. También pueden ser personas un tanto autistas y/o introvertidas, puesto que prefieren sumirse en abstracciones o pensamientos no siempre concretos en vez de estar en un mundo que es simplemente abrirse a experiencias sensoriales o sentimentales. ¿Digo con esto que la gente intelectual no siente o que es fría? No, pero generalmente hallan placer o comodidad al estar todo el día buceando en las profundidas de sus pensamientos o imágenes mentales, como así también abarcando y pasando todas sus experiencias por lo racional o lógico. De hecho, hay gente que está muy consciente de sus sentimientos porque gracias a su raciocinio (junto con el sentido común) pueden identificar, distinguir y hasta saber qué sienten, porqué o con qué intensidad.

En cambio, otras personas, como las que suelen decir "no te preocupes, viví la vida", "no me gusta pensar mucho" son personas que se la pasan poniendo énfasis o mucha importancia a lo afectivo y las buenas sensaciones, como una clase de hedonismo, como así también personas que huyen ante la puesta en duda de sus esquemas mentales porque podrían sentir gran displacer, malestar, dolor o confusión si sus ideas o concepciones son modificadas.

Las personas intelectuales generalmente son bastante inteligentes, y esto es porque pueden manipular, crear, producir y reproducir conceptos, abstracciones, asociaciones, elementos e imágenes mentales (concretas o abstractas) con más facilidad que otras personas, además de constantemente armar teoremas, teorías, hipótesis o mapas conceptuales sobre todo, porque es la manera en que su mente y su personalidad en parte funcionan.

Pero, por otro lado, se pueden tornar insoportables porque tienen esa tendencia a cuestionar, desafiar, analizar o repasar mentalmente (y a veces inútil o compulsivamente) asuntos o cuestiones de la vida: porqué las cosas son como son, cuál es el origen de todo, su propósito, hasta qué punto tal cosa es como creemos y hasta cuál no, qué límites nos da la existencia y cuáles nos imponemos nosotros, cuál es la naturaleza o el ser de tal o cual cosa, y asuntos que involucren desde contenidos o temáticas románticas, existenciales, trágicas, humanas, naturales y demás. En otras palabras: vas a tener a una persona que a veces es difícil de seguir, porque tiene un pensamiento tan rico y abarcativo que puede saltar con cosas de la nada y encima complicadas, además de desmenuzar cada concepto como si fuera un átomo en sus partes más ínfimas (si es que habla, porque algunos están calladitos hablando para su interior).

Otro problema es que esa gente casi nunca se dedica a hacer cosas prácticas y se la pasa pensando o haciendo un trabajo interior (como varios principios de religiones de oriente sugieren), es decir: son personas introspectivas y que se guardan mucho para sí mismas, y que no siempre aspiran a la praxis sobre el mundo que las rodea. ¿Con esto quiero decir que es gente inútil que no sabe o quiere hacer nada concreto o directo? No, pero generalmente el pensar mucho es opuesto (y no complemento) de hacer, de transformar, de modificar o producir en o para el mundo, siendo que la reflexión o el pensar pueden ser tranquilamente un acto u operación previa al hacer. Es más, está el contraejemplo de la gente que es muy mental pero poco intelectual: esas que se hacen la cabeza, que se persiguen y que inventan teorías estúpidas, huecas, incoherencias o muy poco probables sobre ciertas situaciones o personas, y que sirven más para crear novelas o cuentos de hadas que hallar soluciones eficientes.

Oootro asunto es que tienden a ser soberbios/orgullosos/tercos/cabeza-dura, por el simple hecho de que sus logros y experiencias positivas concernientes a lo intelectual (solucionar problemas eficiente, buen desempeño y reconocimiento académico, reducir el ansiedad con pensamientos u operaciones mentales) realzan y refuerzan la confianza en sí mismos, basando su futuro o presente en sus aciertos y éxitos pasados, por lo que creen que sus pensamientos, razonamientos o esquemas mentales son la via regia para solucionar problemas, dar consejos, criticar una peli, un libro, una canción o a una persona, como así también para decir qué es una verdad y qué no, qué cosa es buena o mala, qué cosa es útil o fútil, etc. 

Como conclusión, de vuelta aplico la misma pregunta a lo de arriba: ¿con esto digo que la gente intelectual es insoportable? No, porque hay gente que tiene una gran capacidad de intelecto pero aun así saben controlar sus excesos y también se basan en sentimientos o experiencias triviales, cotidianas o terrenales (en lugar de cosas abstractas, trascendentales y un tanto dramáticas) para relacionarse con el mundo y los demás. En otras palabras: una persona super simpática, buena onda y abierta puede tener un potencial intelectual impresionante, pero prefiere reservárselo para ella misma o para situaciones donde crea que necesite usarlo. Ser intelectual así pues, puede ser desde un modo de ser como un rasgo, como así también un recurso o un posible síntoma de que algo no anda bien.

martes, 8 de enero de 2013

Réplica a la honestidad radical

Algo que muchas veces he escuchado es sobre la llamada "honestidad radical", que fue propuesta por un tal Brad Blanton en EEUU. Su idea sugiere que todos tenemos que ser abiertamente honestos todas las veces que podamos, por más que sean asuntos delicados, tabú o verdades ocultas que podrían ser dolorosas, además de sostener que el generador de los problemas de la sociedad actual son las mentiras, que también nos producen stress.

Entonces, ¿qué hace esta gente en general? Por lo que tengo entendido son siempre sinceras y dicen la verdad sin problema, como si fuera algo fácil y sin remordimiento, creyendo que son superiores o con un nivel moral más refinado que el de todos los otros, y no importa si el otro se siente mal: uno dijo la verdad y en todo caso es una consecuencia de algo que es y no se sabía.

Sin embargo, a mi parecer creo que la honestidad radical tiene ciertos obstáculos que la hacen bastante difícil y básicamente insostenible:

  • Primero que nada, tenemos derecho a la privacidad e intimidad de nuestros pensamientos y sentimientos, y no tenemos porqué estar mostrándolos porque nos lo pregunten o porque creamos que una situación va a solucionarse si lo hacemos. Es decir: hay otras maneras de solucionar algo sin precisamente expresar cosas innecesariamente (aunque no niego que las mentiras obstaculizan soluciones y crean problemas).
  • Las personas tenemos un límite de tolerancia a la verdad y a ciertos hechos: tendemos a negar cosas que nos parecen molestas y dolorosas, como así también que nos superan o que son tan complejas que no son fáciles de asimilar y/o asumir en el momento. Hay cosas que ya de pensarlas nos producirían mucha pena o dolor, porque sentiríamos que el otro es un hipócrita o porque nos sentiríamos traicionados si nos involucraran directa o indirectamente.
  • No solamente que tenemos un límite de tolerancia a ciertas verdades, sino que también muchas veces tenemos problemas en expresarnos: nuestro contenido verbal puede ser claro y preciso, pero nuestro lenguaje no-verbal puede dar lugar a interpretarlo con otros sentidos o significados, como así también entorpecer la comprensión del receptor por medio de ambigüedades o contradicciones en el nivel digital y analógico de la comunicación.
  • Tampoco tenemos una memoria totalmente fiel a lo que realmente sucedió, y en caso de tener muy buena memoria, es nuestro punto de vista: muchas cosas no las recordamos bien, y por eso contamos o relatamos a conveniencia o rellenamos lagunas, y todo esto desde NUESTRO punto de vista, además de hablar de hechos pasados que podrían no tener validez o utilidad en el presente. Otra desventaja es que nuestros sentimientos, juicios, expectativas, creencias y demás nos contaminan los relatos "objetivos" y "fieles" a lo real, que reproduzcan o recreen las cosas "tal como pasaron". Es por esto que muchas personas pueden contar cosas distintas o inclusive opuestas a la hora de narrar un hecho y dar su versión, sea porque prestaron atención a diferentes cosas, por filtrar ciertas informaciones, por interpretar distinto, etc.
  • Decir la verdad todo el tiempo podría ser molesto: no tenemos porqué enterarnos todo el tiempo de lo que el otro hace, siente, piensa o dice, hay cosas que no nos importan. Justamente tendemos a focalizar nuestra atención a un limitado número de cosas a la vez, porque no podemos estar usando nuestro cerebro para agotarlo tan tontamente. En otras palabras: hay cosas que si bien no son molestas o dolorosas de saber de otro, no aportan nada: "¿para qué quería saber eso?", "ajá, ¿y?", "no me importa la verdad", "¿y qué querés que haga?". Es como básicamente ver desnudo a alguien: si lo disfrutás es porque tenías esa intención, y en caso contrario es incómodo o innecesario.
  • Decir la verdad todo el tiempo, aparte de ser molesto, podría alterar la imagen o representación que se tiene de los demás: el saber repentinamente ciertas confesiones o secretos de una persona podría alterar drásticamente el nivel de confianza que tenemos en ella (¿cuántas cosas nos ocultó? ¿por qué? ¿ocultará más cosas?), como así también el nivel de certeza sobre la realidad y los demás (¿hasta qué punto las personas dicen la verdad? ¿qué cosas que sé o me hicieron saber son verdad o mentira? ¿en quién o qué se puede confiar?) y el resultado sería ser un paranoico o tener una linda crisis nerviosa. Ni hablar si nos enteramos secretos muuuy privados de alguien respecto a cosas que hace a escondidas de otros o a ciertos placeres prohibidos que tiene por ejemplo, como así también saber en qué cosas finge o intenta controlarse para no crear problemas. Resumidamente: al comparar la imagen que tenemos de alguien y lo que realmente es, podríamos tener muchos problemas al contrastarlas y hacer una síntesis de qué es y qué no esa persona, además de tener un lindo mindfuck.

¿Ejemplos?:

1) Un chico confesándole a su novia todas las veces que vio porno a sus espaldas o a cuántas ojeó por la calle, 

2) un hombre admitiendo que su jefe le parece un pelotudo y que no le gusta sonreír (siendo que ve todos los días a su jefe y que se caracteriza por ser simpático), 

3) una persona enterándose que su mamá tiene el fetiche que su papá la tire de los pelos y la llame "Marta", 

4) una persona diciéndole a su mejor amiga que le parece un tanto estúpida y que su nariz le parece molesta cuando la ve a la cara,

5) una chica confesándole a unos chicos que habla todo el tiempo de ellos con sus amigas y que les espía el Facebook bastante seguido,

6) un hombre confesando que nunca se limpia los oídos y que tiene poca higiene personal, echándose perfume y desodorante para disimularlo,

7) un grupo de amigos diciéndole a uno que es una persona de relleno y que mejor si no estuviera ahí,

8) una persona confesando que miente para evitar tener problemas, además de tapar las metidas de pata que hizo e intentando solucionarlas sin que nadie se entere,

9) un profesional diciéndole a su paciente que tiene una enfermedad grave y explicándole el proceso de toda la enfermedad, además de describirle mórbidamente su afección, la cual podría llegar a poner muy nerviosa a la persona, empeorando los nervios su enfermedad

Esos son ejemplos claros y muy factibles, ¿no?

¿Conclusión? La honestidad radical podría servir como algo noble, de corajudo y buena persona para ciertas situaciones, pero no todo el tiempo, no de manera universal e irremediable. Las mentiras blancas, el omitir información (voluntaria e involuntariamente), el evitar saber sobre ciertos asuntos o el confiar en el otro son cosas que mantienen a la sociedad funcionando y perpetuándose, y no solamente llenándola de problemas y atrofiándola.

domingo, 6 de enero de 2013

Complejos de inferioridad

Todos tenemos ciertos asuntos o cuestiones que cuando nos acordamos se nos puede borrar nuestra sonrisa de la cara, y comenzamos a acomplejarnos y a empezar a balbucear cuando tenemos que hablar sobre ello: son asuntos no resueltos o cabos sin atar. Pero en esta entrada me voy a referir a los popularmente conocidos como "complejos de inferioridad" solamente.

Muchos complejos de inferioridad los tenemos por experiencias negativas, como frustraciones o humillaciones, y como también por prejuicios propios, sean puramente de origen interno o porque la realidad nos dio un indicio de que las cosas no podrían salir muy bien. 

Físicamente nos encogemos, sentimos que de repente la realidad es monstruosa y preferimos quedarnos en un rincón quietos, esperando que todo pase, o huimos a una dirección opuesta respecto al asunto, que puede ser tanto un tema como una situación bien específica por supuesto. 

Ni hablar de los vuelcos en el estómago o la sensación de que nos cae un balde de agua fría cuando ciertas personas nos cuentan cómo experimentan o viven ciertas situaciones o experiencias que venimos esquivando o evitando porque nos superan de alguna forma. 

Y acá en general hay dos caminos para elaborar las cosas: o empezás a odiarte a vos mismo, reprochándote las voces en tu cabeza cosas bastante fuertes y constantes, como humillaciones y denigraciones ("sos un/a pelotudo/a", "sos horrible", "sos un/a loser", "das pena", "sos patético/a", "sos débil", "no sos digno/a de tal o cual cosa", etc.), o... comenzás a detestar a todo el mundo y a comenzar a construir una coraza de orgullo y miedo que te ayude a protegerte ("la gente es una mierda", "la vida es injusta", "¿por qué me siento así?", "envidio a los otros que siempre se sienten bien", "ya fue, no necesito de eso"). Personas que constantemente denigran a su propio yo o que siempre tienen un aspecto sombrío o melancólico con ciertos temas, como pueden ser asuntos estéticos, sociales, sexuales, académicos, etc., son personas a las que evidentemente cierto asunto o situación evocada en una charla les meten el dedo en la llaga, y es porque hay una herida abierta que nunca fue curada.

Si en general decís que no necesitás tener amigos, es porque posiblemente siempre quisiste tener uno y saber lo que sentían los otros al tener uno, si decís que está bien solo y que no te dan ganas de tener pareja es porque posiblemente te quedaste esperando y te dejaron plantado. Si sos una persona que odia que le den cariño y que "no necesita" que la escuchen, posiblemente sea porque cuando necesitaste cariño nadie estuvo ahí para vos, y por eso optaste por desvalorizarlo y auto-convencerte de que no lo necesitabas. 

Si decís que no te gusta verte bien física y/o estéticamente es porque posiblemente te sentís tan poca cosa que ni siquiera considerás que sos digno de arreglarte, porque vanamente intentarías verte bien. Si nunca aceptás ayuda ajena y te gusta hacer todo solo quizá es porque en tu pasado te hicieron sentir tan inferior que te arrastrás dolorosa y orgullosamente demostrando que podés solo con tu carga, poniéndote firme contra el mundo y demostrando que sos fuerte y que nadie te va a pisotear. Hay muchos ejemplos de muchas situaciones, pero estos son los más comunes.

Como leí una vez en unos apuntes de psicoanálisis, se podría decir que pasa esto: hay una supresión de un deseo o necesidad porque tiene que ser aniquilado, antes que ello nos aniquile a nosotros. Es decir, aprendemos a decir "no" a algo por más que nos duela en el alma, rechazamos oportunidades por miedo a fracasar o a que el dolor supere nuestro umbral y nuestra tolerancia, negamos escuchar posibles razones o soluciones al asunto porque demostraría que estamos equivocados o demasiado sesgados con ese estilo de vida que tanto tiempo nos costó formar para protegernos de lo molesto, doloroso o desesperante. 

A veces además optamos por no vivir ciertas cosas para no conocerlas, y así sumirnos en la ignorancia o ingenuidad para mantener a salvo y estable el baluarte que creamos para protegernos, como así también aprendemos a usar máscaras y creamos personajes o roles que usamos como disfraces con los demás, para adaptarnos al apremio injusto de la realidad, fingiendo que todo está bien, tapando o maquillando las heridas y escondiendo nuestros puntos débiles. 

Podés ser un genio de las bromas, ser súper sociable y simpático o ser súper exitoso en algunos aspectos de tu vida, pero una cosa no compensa a la otra, y si tenés un asunto irresuelto te va a seguir jodiendo, tengas un excelente promedio, tengas miles de amigos o seas súper sociable y exitoso con el sexo opuesto, más si tus logros y buenas experiencias nada tienen que ver con el asunto en cuestión (porque en caso de tener alguna relación o asociación, podrías tener un efector rebote que ayudase al menos).

En general las personas orgullosas entran en esto, porque les enferma demostrar que se equivocan o que alguien está por encima de ellas, y ni hablar de que no admiten sus debilidades y su intolerancia al fracaso. 

Las personas "frías" se incluyen también, puesto que no son personas insensibles muchas veces: son personas que son extremadamente sensibles y prefieren evitar ciertos estímulos que las afecten y perturben demasiado, además de preferir no conectarse con ciertos sentimientos que les molesten bastante. 

Las personas cobardes e inseguras también entran (sea porque se tornaron así por el asunto irresuelto, o porque los rasgos de su personalidad de base la predisponen a eso), y es porque su falta de carácter, perseverancia, insistencia o iniciativa las inhibe y bloquea penosamente para avanzar en solucionar las cosas.

Podés tener una vida sexual plena, pero sentirte vacío de un cariño genuino de una persona cercana. Podés ser un alumno ejemplar en la facultad pero ser un frustrado sexual. Podés ser una persona estéticamente llamativa pero aun así ser torpe a la hora de hacer sociales. Podés ser bastante popular pero aún así sentirte una persona insegura y cobarde en el fondo. Las combinaciones son bastantes si uno lo piensa muy por arriba.

¿Conclusión? Una manera de enfrentar nuestros complejos es intentando refutar nuestras creencias o sentimientos respecto a esos asuntos o situaciones específicas, tratando de conocer excepciones, casos donde no se cumple la regla, observando la realidad tal como es, intentar recordar a partir de cuándo nos comenzamos a sentir así, observar si ahora que pasó el tiempo tenemos recursos para sobrellevar esas cosas, como también ver si en realidad no somos nosotros quienes nos auto-boicoteamos las oportunidades de estar bien. ¿Es fácil? Obvio que no, no es fácil enfrentarte a algo o siquiera mirarlo cuando te aterra o te angustia tanto, pero muchos complejos se solucionan re-experimentando (o justamente, experimentando por primera vez) ciertas cosas. Y pensar que tantos autores se hacen ricos escribiendo estas cosas en veinte mil libros que dicen lo mismo... ay ay ay...

martes, 1 de enero de 2013

Injustas jerarquías

Las personas somos de enojarnos, nos cuesta perdonar y nos ponemos recelosos para dar segundas oportunidades o soportar ciertas actitudes o errores al otro. Pero el problema no es ese precisamente: el problema es que séamos injustos con los demás.

Muchas veces hemos tratado mal a personas que no lo merecían, siendo que a otras personas que quizá sí se lo merecían les perdonamos o dejamos pasar varias cosas. Muchas veces no hemos dado ciertas oportunidades a otras personas, cuando al mismo tiempo nos cerramos injustamente a otras. También sucede que a veces intentamos justificar todo lo que otra dice o hace porque la queremos, en lugar de aceptar que le estamos permitiendo muchos lujos y antojos que podrían afectar nuestra relación o a nosotros directamente.

Y esto tiene que ver muchas veces con la bondad de las personas que creemos que tienen o poseen. 

¿Por qué? Porque puede suceder que, de una persona que consideramos hueca, inútil o una idiota no esperamos algo decente o bien hecho de su parte, y no nos sorprenden cosas mediocres de su parte. En cambio de alguien a quien admiramos o queremos mucho, esperamos mucho en general, y cuando mete la pata o reacciona o manifiesta algo que no esperábamos, nos decepciona y nos produce desconfianza.

Es muy fácil pensar ejemplos de cómo los héroes decepcionan cuando son corrompidos o cómo desilusionan u ofenden a los demás cuando fracasan en algo que creían ser maestros o que creían tener dominado, y el cómo el condenado recibe laureles y el respeto de todos por hacer algo bueno, algo que inclusive podría ser su obligación o deber para enmendar uno de sus pecados: si una persona infame o de la que tenemos muy bajas expectativas o esperanzas de obtener algo "bueno" o "decente" hace una pavada, nos hace arquear las cejas y nos da posiblemente una esperanza de que su naturaleza (o sus manifestaciones al menos) cambien.

Ejemplos concretos de esto son personas que putean a todo el mundo, pero que a ciertas personas (por diversas razones) perdona y les deja pasar los errores, siendo ellas generalmente personas respetadas, queridas, temidas o admiradas. También personas que se molestan cuando alguien (de quien tenía buen concepto) hace o dice algo inesperado o con lo que no está de acuerdo, o sino también personas que tienen malas elecciones en la vida (como en parejas o amigos que los rodean) y que se apegan y dedican su tiempo y atención a gente que no vale la pena.

Cuando uno tiende a rozar con el otro lo primero que siente es ganas de putearlo o dejar la charla o retirar su presencia (o la ajena) de la escena. Lo segundo es quejarse de cómo la persona nos ofendió, decepcionó o molestó, y lo tercero podría ser el cómo nos entristecemos y sentimos mal por cómo la otra persona nos decepcionó o nos falló. Y esto puede terminar en dos cosas en general: terminar en la típica escena de "ayyy, pero no puedo estar mucho tiempo enojad@ con esa persona, la quiero muchooo", o... terminar en un final bastante melodramático de "no es quien creía, me decepcionó, las cosas no van a ser igual de ahora en más".

Pero sobre el tema de la decepción, las segundas oportunidades y nuestros umbrales de tolerancia y paciencia surgen estas cuestiones: ¿por qué les damos segundas oportunidades a ciertas personas y a otras no? ¿qué hace que tengamos fe en una y no en otra? ¿hasta qué punto somos capaces de perdonar al otro y/o a sus acciones? ¿cuáles son nuestros límites a la hora de soportar o tolerar conductas de terceros? ¿por qué tendemos a decepcionarnos más rápido de otras personas que de otras? ¿por qué exigimos a ciertas personas ciertas cosas y a otras no? ¿hasta qué punto ciertos tipos de relaciones condicionan expectativas y requisitos "de base" para podernos llevar bien con el otro?

Eso, obviamente, depende de la situación y de los "elementos" que forman parte de nuestra persona, del otro y de la relación que tenemos con él, pero es evidente que muchas veces estas injustas jerarquías suceden, como cuando vemos que una persona sufre mucho por otra, arrastrándose o angustiándose, como así también cuando vemos que alguien es muy duro o exigente con los demás pero no consigo mismo.

La afectividad obviamente es otro factor: "es tu amiga, es obvio que la vas a defender", "yo a Fulanito lo re banco en todo lo que dice y hace", "ese es un gil, no te lo tomes en serio", "es una estúpida, pero la quiero igual...", "¿por qué me hacés a mí todo esto siendo que hay gente que te hace cosas peores?", "sos un pelotudo por creerte todo lo que dice, siendo que todos sabemos cómo es [inserte nombre de persona]", "no te podés juntar con ese/a pelotudo/a..." son frases cotidianas que ilustran el cómo a veces somos abogados del diablo de personas que son totalmente indefendibles o injustificables, el cómo les damos nuestro cariño y devoción... y solamente porque "las queremos". Qué injusto, ¿no?

Ahora: si sos una persona justa, que intenta ser (en lo posible) neutra y bien lúcida a la hora de dar a cada uno lo que se merece te felicito: estás siendo justo, que de hecho es una virtud que hace miles de años los griegos consideraban sagrada, que versa así: "dar a cada uno lo que se merece"

¿A qué voy con esto? A que posiblemente sos capaz de tolerar al otro, de darle oportunidades para que se exprese, se explique o sea escuchado, que si puteás a una persona que querés también putees a otra a la que no y viceversa, y que sabés muy bien cuándo pararle el carro al otro o no ser tan duro si ves que se te está yendo la mano.

También sos justo cuando aceptás tus limitaciones y aprendés a ponerte en los zapatos del otro, dándote cuenta que no sos un tirano que reina un mundo donde queda exiliado el primero que te decepciona o que no cumple con tus expectativas iniciales. El darte cuenta que quienes tenés en un pedestal (o quienes son tus autoridades) no siempre tienen la última palabra, y que además pueden meter la pata es también un posible indicio de lucidez y justicia. El ver que alguien está arrepentido y que el pasado ya fue también lo es. El notar y saber apreciar el arrepentimiento, la culpa y la vergüenza de un tercero también te eleva y ennoblece sin lugar a dudas.

En fin, es difícil ser justo, ¿no?

¿Conclusión? Supongo que una respuesta muy difusa y haragana a todo esto es que somos humanos, y que somos zonzos o tercos con los demás, en vez de reflexionar qué nos "conviene" en lo concerniente a las relaciones con los demás y el grado de exigencia que le ponemos a cada persona... Acordate de darle a cada uno lo que se merece, sea cercano o no, sea tu archienemigo o tu mejor amigo, que así estás demostrando una nobleza y una superioridad de juicio y prudencia que son, a mi criterio, increíblemente de ejercer en la vida