martes, 26 de marzo de 2013

El chivo expiatorio

Las personas tenemos tensiones, frustraciones, ansiedades, bronca, desesperación, envidia, celos y otras emociones negativas que necesitamos descargar antes de enloquecernos o empezar a comernos las uñas. El problema es cómo las personas se desquitan. Lo más normal y esperable es que se predispongan a hablar con la persona conflictiva, intentar modificar la situación con algún rasgo negativo hacia su persona o intentar cambiar algo propio para adaptarse a un mundo que no siempre es moldeable a nuestra voluntad por manos propias.

¿Pero eso hacemos las personas? No. Optamos por otras vías que, si bien sirven para aliviarnos la tensión, no sirven para solucionar el asunto. Es como tomar una aspirina para el dolor de cabeza pero no tratar la infección que nos produce ese dolor, es decir, aliviar el síntoma pero no el padecimiento en sí (como se dice en el lenguaje médico). Esto ya lo traté en muchísimas entradas, así que voy a nombrarlas muy por arriba sin desarrollar demasiado: desquitarse con una persona que se nos cruzó en el camino, salir a correr o caminar, rechinar los dientes, golpear paredes, tirarnos de los pelos, comernos las uñas, dedicar estados resentidos y de gente pesada en redes sociales, hacer comentarios de pasada con contenidos maliciosos implícitos para el otro (en términos criollos sería "tirar palazos", "dar con caño" o "tirar indirectas").

Pero uno se pregunta... ¿qué cosas son las que molestan a la gente? Ufff, puede ser cualquier cosa, y cuando digo "cualquier cosa" digo CUALQUIER cosa. Ejemplos más comunes son el tener que tolerar forzosamente a alguien que no bancamos, el estar sin pareja, el no tener vida sexual activa, el tener una cara o cuerpo que no nos gustan del todo, que nos vaya mal en la facu, no conseguir trabajo, que la gente nos ofenda con sus comentarios o conductas, etcétera, etcétera, etcétera.

Pero yendo al grano con lo que se refiere la entrada: ¿esto justifica estar con un humor pésimo y desquitarse con alguien que NADA tiene que ver con los problemas ajenos? Sé que a veces se nos van de las manos las palabras y nuestras expresiones porque "nos agarraron cruzados", porque "estábamos rayados" o porque "no era nuestro día" esa oportunidad, ¿pero justifica putear o usar a alguien como una pelota anti-stress que apretujamos para sacarnos la bronca? ¿Es justo usar a alguien como una bolsa de boxeo para acabar con el frenesí animal que a veces parece que supera nuestra razón?

El chivo expiatorio es una expresión (tengo entendido) que viene desde la antigüedad, donde se depositaba todo lo negativo de un pueblo o una sociedad en un chivo, al que se le transmitían los pecados y culpas para que los "cargue" sobre él y luego se aleje de ese territorio para no volver. Es decir, era una tradición o un ritual donde uno buscaba aliviarse y desquitarse por medio de un tercero, en este caso un pobre animal. Inclusive creo que hacían que deambule en un desierto para que muera y todo.

Pero dejando de lado el posible origen de esta expresión vayamos al uso actual del significado (que sí, es bastante deducible): es utilizar a alguien para aliviar nuestras tensiones o depositar todo lo negativo sobre él. Puede ser desde echarle la culpa hasta re contra putearlo porque andábamos de malas y necesitábamos bardear a alguien. Es como si un cauce buscara desembocar en alguna parte, pero hubiera una represa o algún/algunos obstáculo/s que lo impide/n, y por tanto tiene que encontrar otra manera para seguir su movimiento. 

Aplicando esta analogía a lo social, podemos decir que si bien ciertos hechos nos producen ciertas emociones "negativas", no podemos desquitarnos porque algo nos lo impide: ¿que nos echen del trabajo? ¿que nos den una paliza? ¿quedarnos sin techo? ¿quedar como una "mala persona" o un "desubicado"?. ¿Entonces qué hacemos? Vamos y nos descargamos contra un objeto que sabemos que va a dejar que desatemos nuestra rabia sobre él quietito sin emitir queja alguna (en general, una persona que nada tiene que ver).

Ahora, ¿por qué esa persona y no otra? Generalmente es una persona que no te cae muy bien, o quizá es simplemente alguien que tenés cerca y que no tiene carácter y que se deja putear o maltratar con vos, como así también puede ser que te la agarres con nadie en particular y te desquites con todo el mundo (aunque la noción de chivo expiatorio supone algo de más de una vez tengo entendido).

Hay gente que saludás y te mira como si te estuviera echando un mal de ojo porque parece que con tu saludo las interrumpiste, hay otras que no paran de decir por todas las condenadas redes sociales el cómo no tienen vida sexual y cómo todos los del género opuesto son una mierda. También están quienes odian a la sociedad por no encajar en ella y quienes te ladran con espuma en la boca porque se pelearon con su mamá o algún pariente. 

Pero respecto al chivo expiatorio precisamente: esa persona siempre es la bardeada o puteada de un grupo, o es aquella a la que le van con todas las quejas y se le echa la responsabilidad de ser el causante de ellas (o de su solución también). Súper justo, ¿eh? Hacer pagar los platos rotos a alguien porque otro metió la pata, gritar a alguien o insultarlo porque tenés problemas familiares, no estar de humor o con buena predisposición con una persona porque estabas cansado del trabajo o porque no tenés sexo hace rato (o porque nunca lo tuviste directamente).

Por otro lado entiendo perfectamente que las personas tengamos distintas maneras de expresarnos y desquitarnos, por el simple hecho de que no somos omnipotentes y no podemos abastecernos o saciarnos de todo lo que necesitamos o queremos, pero no es justo desquitarse con otra persona porque es más fácil. Sé que cuando uno está tarado es difícil de razonar y tranquilizarse, sé que uno tiene ganas de romper todo o de quedarse solo sin ver a nadie, pero creo que no vendría mal intentar controlarse o respirar hondo antes de tener un arrebato impulsivo, y en caso de ya meter la pata pedir disculpas y explicar el porqué esa conducta tan irracional.

No voy a decir a quienes tienen problemas con su mamá que la enfrenten ni a quienes son unos frustrados sexuales que se masturben, como así tampoco voy a decir a los que tienen rabia o están indignados que que expresen su malestar como si fuera obligación, pero como conclusión puedo decir lo siguiente: piensen bien qué cosas pueden saciar su necesidad y cuáles pueden acabar con su malestar o dolor desde su raíz, y no solamente aquellas cosas que les sirven como catarsis rutinaria u ocasional para un problema que viene por otro lado, de una naturaleza que anula los efectos "a largo plazo" de la descarga o desquite con el otro.

martes, 12 de marzo de 2013

Las cosas implícitas

Algo que muchas veces me pregunto cuando ando aburrido o después de juntarme un rato con la gente es "¿por qué la gente en general no es de decir las cosas directamente?", "¿por qué quedan asuntos no hablados o pendientes?". Me refiero a esos cabos sueltos, asuntos sin cerrar, cosas a tratar o elaborar que a veces nos producen angustia, bronca, frustración o que hasta inclusive nos quitan el sueño.


No estoy hablando de una sociedad utópica donde todos digan la verdad porque, como ya dije en mis entradas anteriores, mi postura es la de ahorrarse todos los comentarios u opiniones sobre otro que a uno se le raje porque uno tiene derecho a la intimidad, además de no estar obligado a comentar todo lo que uno siente o piensa respecto al otro. Pero no me refiero a eso: estoy hablando de cómo hay cosas que realmente necesitan ser habladas, que son importantes y/o urgentes, que perturban a uno, que lo alteran, que no lo dejan tranquilo, pero que sin embargo la gente prefiere negar, evitar o inclusive hacer como si nada, como así también están quienes reducen la "gravedad" o "importancia" del asunto y cuando tienen que hablar cara a cara - hablando en criollo - arrugan, la pechean, se echan para atrás, le entra el "cuiqui", etc.

Amo cómo la gente siempre se queja de otras personas y no van a hablar con quien deben. ¿Motivos? Más que obvios y esperables: timidez, miedo, angustia, dolor, culpa, cola de paja, orgullo, falta de voluntad o pensar que "ya va a pasar todo"/"ya se va a arreglar"/"seguro con el tiempo todo mejora". ¿Qué resultados se obtienen de esto? Enterarte por terceros cosas que sorprenden y/o que desagradan mucho respecto a otro, tener charlas donde constantemente se tiran comentarios con significados o mensajes implícitos, intentos estúpidos de llamar la atención, discusiones por malentendidos, personas ofendidas que están meses o años sin verse por no aclarar o arreglar las cosas, personas que de repente están ofendidas con vos y no sabés porqué, situaciones donde se evitan hablar ciertos temas, gente que rechina los dientes de tener a otra en frente, quejas, quejas y más quejas.

Lo sé: es difícil hablar algunas cosas, y las frases típicas de "tratá de hablar bien", "sé delicado", "tratá de no confrontar" o "sé amable" parecen una utopía inaplicable ante ciertas situaciones que de hecho son bastante sensibles como así también complejas. ¿Qué quiero decir? Que hay situaciones que sí o sí van a ser incómodas, que el otro puede resultar ofendido casi obligadamente por un contenido expresado (sea de la manera menos dramática y más informalmente posible dicha) y puede haber un desenlace bastante desagradable que va desde una sarta importante de insultos hasta inclusive violencia gestual o física.

¿Saben? En este tiempo me puse a analizar todos y cada uno de los quilombos que tuve con todas las personas que mi memoria me ofrece por esta época, y mis conflictos siempre se debieron a estas cosas:

1) Un tercero aburrido/metido/enfermo que se mete en el asunto y transmite cosas que una parte jamás dijo sobre la otra, distorsionando cómo la realidad fue expresada(o al menos siendo sacada de contexto)

2) El guardarse muchas cosas respecto al otro y nunca comentarlas, explotando ante la más mínima confrontación con esa persona, largando de repente cosas que uno jamás imaginaba que iba a decir o escuchar respecto a la relación que se tiene con el otro.

3)  Por ambigüedades nunca aclaradas, ya sea a nivel conductual o verbal por ejemplo, que llevan a sacar conclusiones erróneas.

¿Qué resultados obtuve? Desde gente que de repente estaba ofendida conmigo sin saber porqué hasta personas que no podían sostener la mirada al verme por ocultarme cosas que sentían o pensaban respecto a mí.

¿Por qué a veces somos tan ilógicos y nos complicamos las cosas? ¿Por qué andamos jugando al "dígalo con mímica" con otras personas? ¿Por qué expresamos lo contrario de lo que sentimos o pensamos? ¿Por qué dejamos ciertos asuntos pendientes, abiertos o sin tratar? ¿O por qué inclusive los esquivamos? ¿Tenemos miedo a que el otro nos salte encima, nos rechace o nos haga ver que quizá estamos equivocados?

Ejemplos bieeen comunes: 

1) Tenés un problema con alguien por sus comentarios ácidos u ofensivos constantemente. ¿Qué vas a ir a hacer? ¿Ir a hablar con esa persona? ¿O quejarte de ella y aguantarte cómo te humilla o denigra con sus comentarios soberbios y sobradores?

2) Te gusta una persona posta y tenés ganas de intentar algo con ella. ¿Vas a ir a sincerar tus intenciones/intereses/sentimientos respecto a ella? ¿O vas a empezar a ignorarla o histeriquearla para ganar su atención?

3) Hay dichos o conductas de alguien que constantemente se contradicen y la persona parece mentirte o dar imágenes falsas de ella. ¿Vas a ir a señalarle esas cosas? ¿O simplemente vas a tener un intento de vínculo decente con alguien en quien realmente no confiás?

4) Hay un cierto tema que querés hablar con alguien porque realmente te parece importante o urgente. ¿Vas a arreglar un día para hablarlo? ¿O simplemente vas a hacerte el boludo esperando olvidarte mágicamente del tema o que la persona venga a planteártelo primero?

5) No te bancás ciertos compromisos sociales como juntadas con personas que no conocés o cumpleaños llenos de gente. ¿Vas a expresar tu preferencia a tener momentos íntimos con gente puramente cercana o vas a meter excusas siempre para juntarte?

6) Una persona que te parece insoportable te invita a juntarte con ella, ¿pensás hablar y comentarle que no tenés ganas de verla o en cambio de eso vas a estirar como chicle la fecha de juntada?

 7) Sabés que tenés que plantearle algo groso a alguien y lo tenés en frente porque posta lo necesitás, ¿lo planteás firme o reducís la importancia del asunto para no incomodar al otro y evitar que se largue a llorar o te putee?


Y así puedo tirar infinitos ejemplos que comparten las mismas cosas en común: uno haciéndose el boludo y tragándose las cosas, además de comunicar de manera ambigua o fallida lo que uno siente o piensa respecto a la situación actual que se tiene con el otro. Y ojo con esto, presten atención: no digo solamente NO hablar las cosas y quedarse callado aguantándose, también digo expresarlas y de manera hasta inclusive contraria. No puede ser que haya gente que me saluda y sonría siendo que me detesta, como así tampoco puede haber gente que está muy encariñada conmigo pero que en lugar de ser tierna se pone violenta o aparentemente indiferente conmigo. ¿Esta es otra prueba de mi tesis de que los humanos somos fallados de fábrica y hasta somos ilógicos por más que tengamos un cerebro más que evolucionado y capaz de ponernos en una posición mejor?

Y uno comienza a maquinarse como siempre: ¿cómo sabemos que el otro realmente confía en nosotros y en realidad no disimula su recelo con falsas sonrisas? ¿hasta qué punto podemos estar seguros que alguien nos quiere con abrazos que pueden ser fingidos o hasta por compromiso? O al revés: ¿cómo no sabemos si esa persona que no nos dirige más la palabra en el fondo nos extraña o nos aprecia muchísimo? ¿cómo estamos seguros que aquel que se muestra frío con nosotros en el fondo no siente ganas de abrazarnos por dentro? ¿Cómo podemos dar por seguro que no estamos enamorando a alguien, formando una amistad casi eterna o produciendo admiración inclusive si esa persona demuestra inclusive lo contrario? ¿Por qué creemos que ciertos temas "ya fueron" o "ya están" porque la persona jamás los volvió a tocar, siendo que en realidad los está esquivando o hasta quizá le siguen dando vueltas en la cabeza?



No es mi intención provocar paranoia ni recelo para poner a unos contra otros, pero sí es mi intención señalar el cómo las personas no siempre somos sinceras, claras o abiertas a la hora de expresarnos en muchos asuntos o cuestiones que - sea por su forma o su contenido - son incómodos de tal o cual forma, por tal o cual razón. Sé que muchos tienen remordimiento, culpa, pena o arrepentimiento, además de quedarse mirando fijos en un punto en el vacío o mordiéndose el labio por no haber hablado un asunto con alguien, pero eso demuestra que como nos pasa a nosotros, puede pasarle a un tercero cualquiera este asunto con nosotros. 

¿Tanta indiferencia, miedo, rechazo o pudor podemos llegar a producir? La respuesta: sí, y mucho, o una mezcla de todo lo antes dicho. ¿Y el carácter o la fortaleza de la persona influyen? La verdad que no, porque conozco gente que tiene las agallas (para no decir "huevos" en el caso de los masculinos y "ovarios" en el caso de las féminas) para putear a toda cosa existente que le moleste, pero no así para enfrentar a quienes debe, como así también conozco gente de carácter débil o que es sumisa o masoquista, pero que cuando se harta bien que se expresa firme.

Y btw las viñetas las tomé prestadas con permiso como siempre de Misantropía Gráfica

¿Conclusión? No estoy diciendo que vayas y plantees, reclames o exijas al otro explicaciones sobre él de manera directa y cruda porque "decir la verdad te va a ahorrar quilombos" o porque "no te banques la ambigüedad", pero la verdad que antes que andar dando vueltas, hablando en chino mandarín o haciendo lenguaje de señas o posturas incómodas con tu lenguaje corporal, soportando sentimientos o pensamientos realmente molestos como esperando que mágicamente el otro se de cuenta, andá y hablá las cosas sea como sea, porque el conflicto y la tensión siempre están, e inclusive sirven para mejorar las cosas, pulir asperezas, dejar de lado diferencias, sacar dudas o resolver misterios...

viernes, 8 de marzo de 2013

El tercero concomitante

El título "la compañía del otro" sonaba muy flojo, así que preferí llamar así a esta entrada. En esta vida, querramos o no, constantemente estamos en un tránsito de personas que van y vienen de un lado a otro pululando a nuestro alrededor: algunas nos ignoran, otras nos ignoran y nos chocan porque solamente nos ven como un simple bulto que las obstaculiza, y otras veces nos topamos con ciertas personas y surge algo que no es fácil de olvidar: una afinidad que termina creando una coexistencia.

Con esto no me estoy refiriendo solamente a vínculos del tipo romántico desde ya aclaro, ni tampoco estoy recortando la realidad a tal punto de abarcar solamente coexistencias constantes o regulares que emulan una especie de fusión o simbiosis entre dos seres: estoy refiriéndome a todo tipo de compañerismo, sea las 24 horas del día o no, sea en el contexto que sea.

En general el compañerismo no siempre se logra con alguien por más que te obliguen a estar frente a él o a su lado sentados en un pupitre en una misma aula: el compañerismo surge por una cierta experimentación o tanteo de la otra persona que termina en una sincronía de todo tipo, que puede ser desde afectiva hasta ideológica. Hay una armonía entre mínimo dos fuerzas o mociones que si bien pueden ser diferentes en su naturaleza, terminan logrando (sea de manera compleja o muy sencilla) un resultado que satisface a ambas personas.

Uno puede tener una afinidad concerniente a lo afectivo (por ejemplo, dos personas que se quieren de una manera muy parecida y que se valoran de manera similar o casi igual), como así también puede haber una afinidad puramente intelectual de dos personas que intercambian ideas para enriquecer su persona (pero sin que haya un apego basado en el cariño o el aprecio). Obviamente esos dos fueron ejemplos extremos, y generalmente una persona tiene un poco de cada una con la otra, y esto se refleja en la convivencia, en la amistad, en la pareja/matrimonio, en una relación de dependencia (como un jefe y un empleado, un discípulo y un maestro, un necesitado y un auxiliador, etc.).

Las personas que logran un compañerismo primero que nada echan de menos realmente o mucho a la otra, o al menos sienten que tienen que recurrir, comunicarse o verla, puesto que en general se identifican con ella y van de a poquito dándole un lugar importante en su vida de manera voluntaria, y no porque las obliguen a convivir por horarios o por exigencias académicas, laborales o de otro tipo. 

El compañerismo es más que estar de acuerdo en algunas cosas y es más que intercambiar diálogos: es convivir en serio, compartir momentos juntos (sea bajo un mismo techo, sea en un lugar abierto, sea donde sea). Uno podría consultar a otro por ayuda pero aún así se está muy consciente que no hay compañerismo, sino simplemente un buen trato del tipo amistoso o una relación amena y decente, y es por eso que el compañerismo supone acostumbrarse y aceptar la presencia y la existencia del otro.

En general la convivencia hace que nuestros sentimientos, respetos, conocimiento y consideración respecto al otro incrementen o se mantengan, y así surgen experimentos como dije arriba: citas con una persona del sexo opuesto para "ver qué onda", ir variando de compañeros de grupo para ver con cuál grupo uno "funciona" o "se entiende" más, e inclusive ir probando distintos roles dentro de un mismo grupo para ver cómo se desenvuelve todo (¿el gracioso? ¿el callado? ¿el serio?).

Ahora, si realmente hay un compañerismo con una persona en particular, es porque evidentemente esta persona es una combinación o complejidad de muchas cosas que son indivisibles a partes mínimas, y esto es porque hay una "química", "afinidad" o "cercanía" con el otro que se posibilita por aquella exclusividad y particularidad que el otro nos ofrece y que nadie más puede. El problema es cuando intentamos suplantarlo o buscar a "alguien mejor", y así surgen los problemas más adelante, sea un compañerismo de muchas horas al día, de una vez a la semana, una vez al mes, o una vez cada tantos meses, pero en general supone una constancia e inmutabilidad de ambas personas, porque todo comienza a funcionar casi automáticamente como siempre lo hace, salvo que bueno, haya dificultades.

¿Dificultades para una coexistencia/compañía/concomitancia con el otro? Depende mucho de las dos personas y cómo interactúen y se relacionen, como así también de cuántas cosas en común tienen, cuánto se ven, qué espacio comparten, etc... A veces se torna difícil por hábitos molestos de la otra persona o porque una parte comienza a invadir o aprovecharse en desmedro de la otra (quienes siempre hacen todo, los que se dejan pisotear, los que siempre tienen que ceder), como así también puede dificultarse por intereses o metas distintas (algunos quieren hacer algo y el otro no, a veces una parte está más motivada o interesada que la otra, etc.), pero eso no significa que tenga que romperse el vínculo como si fuera muy frágil e incapaz de soportar fluctuaciones: uno puede tener un compañerismo en un vínculo con el otro y arreglar las cosas, logrando un equilibrio de todas las partes y tratando de crear (o ajustarse a) normas implícitas o explícitas: diciéndose las cosas que le molestan del otro, los roles a ocupar, qué cosas son preferibles y cuáles no, etc...

Supongo que lo que atrae a las personas en la mayoría de los casos (además de tener una apariencia o higiene física aceptables o tolerables para la otra) es que tengan algún grado de "competencia" o "utilidad" en algo, ya sea como buen oyente, consejero, amigo, trabajador, genio en las ideas, competente con alguna habilidad, arte o talento, y que además quiera y pueda relacionarse con uno comprometiéndose (no sirve de nada trabajar excelente con alguien si no pone su voluntad o si no promete ponerse las pilas con uno, ¿no?). También influye mucho la personalidad del otro: su carácter, su estado de ánimo, sus hábitos, su forma de comportarse, sus comentarios, sus pensamientos, sus sentimientos y su forma de desenvolverse en el mundo (siendo extovertido o introvertido, activo o pasivo, agresivo o ameno, que persiste o que desiste, bla bla bla).

¿Ejemplos? Esas personas que "saben" lo que la otra siente y piensa con solo verla, que pueden estar en silencio haciendo cosas sin sentirse incómodas, aquellas que constantemente pueden hacer reír a la otra o inspirarles confianza a la hora de ponerse de acuerdo en proyectos (sean los que sean, siempre y cuando sea una tarea que suponga colaboración mutua), como así también quienes no se hartan de verse seguido y que no se ponen tensas o incómodas ante la presencia del otro.

¿Conclusión? Si te gusta compartir cosas con alguien, su compañía o su manera de desenvolverse, trabajar o relacionarse con vos, aprovechá y disfrutá de ese compañerismo, porque no es algo fácil de encontrar o lograr con cualquier persona. Conocé al otro, exploralo, compartí tu interioridad, no descartes aprender o conocer muchas cosas con esa persona, pero sin olvidar que uno es uno, y el otro es otro, y que cuando venimos al mundo somos uno, uno entero y no en detrimento de un tercero...

miércoles, 6 de marzo de 2013

"Entendeme, soy neurótico"

Bueno, esta entrada en realidad es bastante parecida a esa que hice hace mucho de "el beneficio secundario de la enfermedad", que se hizo bastante popular gracias a las búsquedas de Google - cosa por la cual estoy bastante agradecido dicho sea de paso - y que trataba básicamente sobre cómo las personas nos excusamos o inventamos enfermedades para justificar muchas falencias o actitudes nuestras en la vida.

Primero que nada, voy a empezar quejándome de una cosa que noto bastante hoy día: el cómo las personas se auto-diagnostican con enfermedades psicológicas. De repente todos tienen trastorno con déficit atencional, son bipolares, depresivos, neuróticos, obsesivos, histéricos o empiezan a señalar con el dedo a personas acusándolas de no estar cuerdas, etiquetas y afirmaciones atrevidas que se basan en meras observaciones y especulaciones por medio del sentido común o un intento de hacer psicología. También están los frustrados sexuales, los antisociales con tendencias de asesino homicida o aquellos que dicen estar "estresados" tanto pensar o trabajar o lo que sea. En otras palabras: psicología callejera.

El problema es el siguiente: una conducta de una persona no siempre es un síntoma, a veces es un rasgo, y no todo lo que salga de la normalidad (hablando estadísticamente, de la mayoría) es algo patológico, mórbido o preocupante. Que una persona llore como desquiciada porque sí no significa que sea bipolar, quizá tiene que hacer catarsis por medio del llanto, o simplemente es sensible por naturaleza o por ciertas circunstancias de la vida. Una persona que tiene ganas de golpear a otra (o que fantasea con acuchillar a otra o cacharla del cuello) no es una persona anti-social/psicópata. Una persona que está desganada en su cama y que no tiene hambre tampoco significa que sea anoréxica o depresiva, como así tampoco una persona retraída o que no tiene facilidad en hacer amigos es enferma: simplemente es inhibida o tiene un modo de ser y manejarse con los otros particular, y que hasta curiosamente podría ser funcional y no disfuncional.

¿Qué quiero decir con esto? Que una persona que vive sonriente podría estar encubriendo una depresión por medio de una negación interesante, como así también una persona que todo el día hace actividad física podría estar enfrentando una depresión esquivando el insight para no caer en la cuenta de las cosas. Una persona súper sociable, simpática y alegre también puede ser un psicótico que ve arcoíris por todos lados, como así también un drogadicto alucinando. Una "frustrada sexual" podría ser una chica que siente un vacío afectivo, y no la necesidad de un pene como señalan sus alumnos cuando anda de mal humor. Una persona mala onda puede ser simplemente una persona pelotuda que intenta hacerse la fuerte, y no una persona que se auto-diagnostica con un estado anímico melancólico o que se justifica en que su papá la cagaba a palos cuando tenía ocho años.

Algo que retomo de la otra entrada: las personas constantemente prefieren culpar a una enfermedad como si fuera un virus o un parásito que las invade por fuera, metiéndose en sus órganos o sus entrañas, infectando y contaminando todo, para intentar sacarse eso de encima y curarse. El problema es éste: en lo psicológico, salvo que estés intoxicado del cerebro o tengas el sistema nervioso alterado, tu problema es una parte tuya la mayoría de las veces, no algo que viene de afuera y que te "invade" y que no te pertenece. Y el principal problema es que todos de repente son hipocondríacos mágicamente y buscan en Wikipedia o en vademécums online fotos y definiciones de enfermedades para identificatse, siendo que se olvidan que hay personas con autoridad científica o profesional para identificar, diagnosticar o tratar enfermedades o potenciales cuadros sintomáticos.

¿Sos una persona "obsesiva" porque ordena todo? ¿O simplemente te desespera el desorden porque así nunca te acordás dónde dejaste las cosas? ¿Realmente sos un frustrado sexual o realmente estás buscando enamorarte de alguien? ¿Sos un depresivo por siempre ser crítico y resaltar cosas negativas de la realidad o en realidad sos alguien inteligente que está inmerso en una sociedad o cultura mediocres o decadentes? ¿Sos alguien religioso porque tus papás te hicieron creer eso o porque realmente sentís que un dios existe? ¿Te comés las uñas y eso te hace ansioso, o simplemente es una mala costumbre que tenés y que podés dejar de hacer si te lo proponés? ¿Sos tímido e inhibido realmente? ¿O quizá tenés problemas internos que te absorben a tal punto de empezar a concentrarte más en vos antes que en los otros? ¿Te hace narcisista el admitir tus dotes y talentos o te hace alguien honesto y con cable a tierra?

Honestamente, estoy harto de escuchar gente que está de mal humor porque tuvo un "día estresante", como así también gente que hace chistes de que va a terminar empastillada o en un psiquiátrico por tener más imaginación o creatividad que otros (como quienes flashean en sus discursos y están sumidos en su mundo). También estoy cansado de la gente que se cree "traumada" por tener una pesadilla, como así también de quienes buscan llamar la atención constantemente justificando que son "histéricos". Tip para considerar: a veces, de tan enfermo que estás, no te das cuenta que lo estás, y no todo lo que identifiques, sospeches o consideres que es algo así como un síntoma o señal de una enfermedad lo es. A veces el rascarte la cabeza es porque te picó la cabeza, como así el derramar lágrimas es natural ante ciertas situaciones de pérdida o frustración. El querer golpear a alguien es natural por nuestros impulsos agresivos, y el disfrutar tener sexo no es una señal definitiva de ser un sexópata o un sinvergüenza.

Expresiones cotidianas: "esa mina está enferma", "ese pibe no tiene todos los patitos en fila", "esa mujer no tiene todos los caramelos en el tarro", "a mi hermana le falla", "mi vieja es una histérica", "a esa profesora se la tienen que mover porque está de malas", "ese chico es calladito, es como rarito", "soy re obsesivo con ordenar las cosas", "a veces creo que soy bipolar jaja", "me siento deprimido", "sueño cosas re flasheras, seguro mi inconsciente me quiere decir algo", "ese tipo tiene una relación re edípica con la madre", "mi viejo siempre fue re castrador y culpa de él tengo miedo a los hombres". Mi respuesta a todo lo anteriormente ejemplificado: BULLSHIT. Sean chistes o no, están interiorizando y estableciendo en el imaginario colectivo elementos que pueden ser distorsionados o adoptados por terceros, además de ser sacados de contexto y malusados, así que guarda con la palabra y a hacerse responsables.

Resumidamente: de repente todos saben de psicología y comienzan a juzgar la conducta ajena o propia como sana o patológica, siendo que no tienen ni la más pálida idea de cómo proceder para identificar una patología o distinguirla en sus diferentes formas, además de desconsiderar el cómo todos somos seres diferentes y que creativamente expresamos o manifestamos nuestro padecer. Quizá un poeta expresa su neurosis en bellas prosas, como así una persona cobarde expresa su inseguridad en su físico de deportista, como así una chica expresa con su rostro pintado un rostro que esconde y oculta de los demás. La persona más excéntrica puede ser la más realista, original y sana que puede haber en una colectividad, como así el más educado e "impecable" en su conducta puede ser una persona bastaaante trastornada.

¿Conclusión? Hay que dejar de ver todo como algo sospechosamente patológico y como excusa para ser o no ser en la vida, y comenzar a hacernos cargo de lo que hacemos, en lugar de culpar a nuestro inconsciente, a nuestra "chifladura" o a las situaciones adversas (pero normales y esperables muchas veces) en nuestra vida.